“El glifosato ya no volverá a controlar al Amaranthus Palmeri”

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades, Talleres

La visita de Philip Westra a la Argentina, de la mano de los Worshops de Maleza Cero, dejó como correlato nuevas experiencias y conocimientos asociados a malezas.

Centenares de productores, asesores e investigadores de distintos polos productivos de nuestro país, fueron testigos privilegiados de la presencia de Philip Westra, su raro acento y sus clarísimas enseñanzas. Con el marco de los Worshop que Maleza Cero organizó en distintos puntos del país, algunas claves quedaron escritas para el manejo de las resistencias, en adelante.
Phil- así lo llaman- trabaja en la Universidad de Colorado State, donde se dedica exclusivamente a malezas desde hace ya más muchos años. Lleva adelante sesenta ensayos por año, él sólo. A la vez, cuenta con un equipo de becarios que están desarrollando sus maestrías y posgrados allí. El Ing. Federico Trucco, por citar un caso local, fue su alumno. “Es una mente brillante y es de aquí”, afirmó orgulloso. Los estudiantes se nutren de su conocimiento pero también se abocan, por su consejo, a nuevos descubrimientos en torno a la problemática de mayor impacto para los productores del norte.
Para comprender mejor el abordaje de las investigaciones en malezas, en cada exposición Phil relató la problemática de los cultivos de la zona en la que desempeña sus ensayos: trigo, algodón y algo de papa. Describió un ambiente donde llueve muy poco (350 mm por año) y donde, por tanto, hay mucho riego. Zona semiárida, “las pampas altas”, a 1600 m nivel sobre el mar, los campos se encuentran al lado de una zona montañosa y reciben fuertes vientos. De las montañas proviene, por parte de la degradación de piedras, un alto nivel de potasio en el suelo, un poco de nitrógeno y baja MO (1,2% aprox.) “Son buenos suelos para la producción agrícola, allí donde hay riego, de allí el problema más serio: la accesibilidad de agua. Existe mucha competencia por el recurso”, refirió Westra.
Continuando con la semblanza de la región, el Dr. advirtió que la mayoría de los agricultores ya poseen maquinaria grande, tienen su sembradora, aspersora, todo georreferenciado aunque revisten problemas para conseguir mano de obra. La labranza mínima, “zero tillage”, está instalada.
Con algo de “ventaja”, si así se puede decir, Phil Westra ha visto cómo el manejo de malezas se ha vuelto más complejo para muchos productores y ha obligado a las empresas de herbicidas y científicos académicos a investigar en profundidad para lograr un mayor entendimiento del problema y desarrollar nuevas estrategias de control. En ese sentido, se refirió a una serie de ensayos que están haciendo, a nivel molecular, en términos de resistencia y mostró con ello lo avanzado del nivel profesional con que están trabajando en EEUU.
De hecho, desde una Universidad estatal, Phil se enfoca actualmente en el estudio Kochia scoparia en la estación experimental de Colorado State University. “Es resistente a muchos herbicidas (mostró una lista interminable a los presentes). Es lo que va a suceder con Palmeri”.

Phil Westra recorrió nuestro país con los Workshops de Maleza Cero.

Phil Westra recorrió nuestro país con los Workshops de Maleza Cero.

Tolerancia cero. “Con las malezas, tolerancia cero”, subrayó el investigador. Hablando de erradicar Palmeri, el analista concedió que al menos se puede bajar la población pero para ello no hay que dejar plantas en el lote.
Aunque no es un problema en Colorado, Palmeri es impresionante en su impacto a nivel mundial. Así lo refirió Phil. Por ello dirigió un doctorado con esa temática.
Amaranthus Palmeri se ha declarado resistente a glifosato en los sistemas productivos del Sur de Estados Unidos. En cuanto a su impacto, esta maleza ha derivado en mayor complejidad y costos de programas de manejo de malezas (US$>100/ha, menor eficiencia de cosecha hasta alcanzar pérdidas completas de cosecha y abandono de lotes, pérdida de granjas familiares y dificultades para sostener la siembra directa. “Palmeri mantiene la resistencia de otros herbicidas para hoja ancha y ha convertido al glifosato en un graminicida o un coadyuvante”, definió.
¿Cómo llegamos a esta situación?, preguntó tácitamente Westra: “Pues sembrando solo cultivos resistentes a glifosato, dependiendo de un solo herbicida para el control de malezas, aplicando menores dosis para disminuir costos, o aplicando sobre malezas grandes (para disminuir el número de aplicaciones). ¡Nuestros programas de control de malezas carecían de diversidad!”, resumió con énfasis.
¿Aprendieron algo los productores con el Amaranthus Palmeri resistente a glifosato? “Algunos sí, pero no todos”, advirtió el investigador. Mientras tanto, en EEUU hay incentivos para aumentar la adopción de planes de manejo de resistencia de malezas.
Empezar limpio y seguir limpio. Esa es la clave. “Llegar sin malezas a la siembra y solapar herbicidas residuales, esa es la primera línea de defensa. La regla general insta a aplicar un herbicida residual cada 2 semanas durante la formación del canopeo”, profirió Phil. En EEUU hay una tendencia hacia una mayor adopción de manejo cultural y mecánico. Y es que, en palabras del disertante: “El glifosato ya no volverá a controlar al Amaranthus Palmeri. Se hace preciso un enfoque diversificado con foco en el banco de semillas”.
Para culminar, bien valió una cita de Steve Powles que trajo Philip Westra: “Si algo funciona, hagamos algo distinto el próximo año”.

Nota elaborada por ADAMA/ Maleza Cero

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