Trigo y maíz temprano: aliados para el control de malezas

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Especialistas del INTA analizan la inclusión de ambos cultivos en los sistemas productivos. Por su capacidad para competir por recursos y por los residuos que deja en superficie, el trigo reduce las poblaciones de especies resistentes. En tanto que el maíz permite el uso de herbicidas con modos de acción diferentes.

 

La aparición de malezas resistentes y tolerantes en un lote no es más que el resultado de prácticas rutinarias que incluyen, entre otras cosas, el uso de unos pocos herbicidas. Como consecuencia, la lista de especies de difícil control crece todos los años. A la par, el ingenio de técnicos, productores y empresarios se enfoca en la búsqueda permanente de estrategias más eficientes para su control. Un estudio del INTA Manfredi –Córdoba– determinó que la inclusión de trigo y maíz temprano al esquema de producción reduce la densidad de las malezas en los lotes.
En los últimos años, el sistema productivo en la región central de Córdoba se caracterizó por el aumento del monocultivo de soja, la disminución de la superficie sembrada con trigo y el retraso de la fecha de siembra del maíz. De acuerdo con Diego Ustarroz, especialista en control de malezas del INTA Manfredi, “estos cambios tuvieron consecuencias negativas para los sistemas productivos como el incremento en el uso de unos pocos herbicidas y la aparición de malezas resistentes”.
De las 17 malezas resistentes a herbicidas confirmadas en la Argentina, al menos ocho se detectaron en Córdoba. “Sin dudas, esto es un indicador de las acciones y pone de relieve la importancia de transformar las prácticas agronómicas actuales”, aseguró Ustarroz y añadió: “Hoy por hoy, el control de malezas no es sustentable y es necesario un cambio”.
Períodos de barbechos –lotes sin cultivos– muy largos sumado a una disminución en la rotación de herbicidas con diferente modo de acción derivó en la aparición de biotipos con resistencia múltiple. En este sentido, Ustarroz avanza en la propuesta de incorporar los cultivos de trigo y maíz temprano a los esquemas productivos de la región central de Córdoba. “Ambos son estratégicos”, señaló y explicó: “El primero reduce la cantidad de nacimientos de plántulas de malezas y compite por luz, agua y nutrientes; mientras que el segundo, permite la aplicación de herbicidas con modos de acción diferentes a los utilizados en soja”.
En los últimos años, la siembra de maíz en el suroeste, centro y norte de Córdoba se retrasó y pasó de septiembre-octubre a diciembre. Según Ustarroz, “este cambio en la fecha originó períodos de barbecho de ocho meses lo que trajo como consecuencia un incremento en las aplicaciones de herbicidas, como graminicidas, en forma repetida”.
Además, “esos maíces son cosechados a fines del invierno momento en el que las malezas de ciclo otoño-invernal adquirieron un gran desarrollo y en general se encuentran bajo estrés hídrico, dos condiciones que dificultan su control”, agregó el especialista del INTA.
Un estudio preliminar realizado en el INTA Manfredi demostró la importancia que tiene el trigo en la reducción de la población de Amaranthus hybridus, especie cuyos biotipos resistentes a herbicidas siguen diseminándose en la provincia.
“La implantación de trigo, luego de la cosecha de un cultivo de soja con alta infestación de esta maleza redujo los nacimientos y supervivencia de las plántulas nuevas de A. hybridus en primavera”, detalló Ustarroz quien destacó: “Las parcelas con trigo llegaron a cosecha sin plantas de esta maleza, mientras que las que estaban en barbecho tuvieron una alta infestación”.
Sin embargo, Ustarroz aclara que en el norte de la provincia y hacia el norte del país, es más difícil pensar en siembras tempranas de maíz y trigo debido a que tienen mayores restricciones hídricas. “En ese caso, habrá que evaluar cuál es el mejor esquema en esas zonas y que permita un manejo sustentable de las malezas”, recomendó.

Ustarroz: “Las parcelas con trigo llegaron a cosecha sin plantas de A. hybridus, mientras que las que estaban en barbecho tuvieron una alta infestación”.

Manejo integrado
El incremento de malezas con resistencia a herbicidas redujo las alternativas de control y ha incrementado los costos de producción. Los primeros casos confirmados de resistencia múltiple (a dos o más herbicidas con diferente sitio de acción) en la Argentina, son un indicador de que el manejo de malezas debe cambiar. “Está claro que necesitamos adoptar prácticas que se encuadren en un programa para el manejo integral”, afirmó Ustarroz.
En este contexto, el Manejo Integrado de Malezas (MIM) se posiciona como la única manera efectiva de contribuir a la sustentabilidad del agroecosistema con una mirada en el largo plazo.
El MIM descarta el manejo basado solo en el uso de herbicidas y propone otras alternativas como la rotación o secuencias de cultivos, el cambio de las fechas de siembra, la adopción de cultivares competitivos, la arquitectura de cultivo, el uso de cultivos de cobertura y de modelos predictivos de emergencia de malezas, entre otras.
“A futuro el control de malezas en la región central de Córdoba debe estar orientado a la reducción de los períodos de barbecho, mediante la inclusión de trigo en la rotación, la siembra de cultivos de cobertura y/o el cambio en la fecha de siembra de maíz”, resumió Ustarroz.

 

Períodos de barbechos muy largos sumado a una disminución en la rotación de herbicidas con diferente modo de acción derivó en la aparición de biotipos con resistencia múltiple.

 

Jornada nacional
Con el foco puesto en el análisis de la problemática y la búsqueda de alternativas, el Ministerio de Agroindustria junto con el INTA, organizaron la Jornada Nacional de Malezas.
El 9 de mayo, el INTA Pergamino fue el punto de encuentro para analizar, debatir y construir soluciones al problema de presencia de malezas resistentes en establecimientos agropecuarios.
Durante el evento productores, estudiantes, empresas, técnicos y público interesado pudieron profundizar conceptos actuales de la problemática mediante paneles temáticos, exposiciones teóricas y demostraciones a campo.
Con entrada libre y gratuita, la jornada busca poner en perspectiva el costo de la prevención como herramienta clave para el manejo de las resistentes y como un diferencial para la calidad y rentabilidad de los cultivos.

Entrevista a Diego Ustarroz, especialista en control de malezas del INTA Manfredi (Córdoba).

Fuente: INTA Informa

Las malezas resistentes a herbicidas aparecieron mucho antes de los cultivos transgénicos

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Usted puede pensar que las malezas resistentes a herbicidas son un fenómeno nuevo relacionado con el uso excesivo de glifosato en cultivos genéticamente modificados (GM), pero de acuerdo con la Sociedad Americana de la Ciencia de las Malezas (WSSA, por sus siglas en inglés) nada podría estar más lejos de la verdad. Este año se cumple recién el 20º aniversario de los cultivos GM resistentes al glifosato, mientras que el próximo año marcará el 60º aniversario de los primeros informes de malezas resistentes a herbicidas.

Los cultivos de cobertura en su máxima expresión

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Las experiencias de una productora francesa que visitó recientemente Argentina aportan nuevas miradas en este tema que será importante explorar.

Sarah Singla es productora y vicepresidente de APAD la Asociación para una agricultura durable de Francia (la análoga de Aapresid para Argentina). Patrice Roché es presidente de una empresa semillera francesa presente en Argentina desde hace unos pocos años, interesada en producir especies de cobertura. Ambos estuvieron una semana recorriendo distintas experiencias argentinas en cultivos de cobertura, de la mano de Aapresid.

En su recorrida pasaron por los campos de productores argentinos que están llevando a cabo esta práctica, como es el caso de un productor francés que hace cultivos de cobertura en Tucumán, los productores de la Chacra Bandera de Aapresid, en Santiago del Estero, los de la Chacra Pergamino y los de la Chacra Bragado-Chivilcoy. A su vez, visitaron las Estaciones Experimentales de INTA Marcos Juarez y Pergamino, quienes también trabajan en este tema desde el sector público.

Sarah y Patrice (último a la derecha) en la Chacra Aapresid Bragado-Chivilcoy

Diversidad de especias que componen la cobertura de la productora francesa.

En Argentina, las coberturas son comúnmente de una o dos especies, excepcionalmente 3, en cambio Sarah hace consociaciones de 15 especies. Ella fundamenta su uso en el uso diferencial de los recursos que hace cada especie, “uno no sabe que especie va a nacer y cual no, dependiendo de las condiciones del año”, acotaba. En estas mezclas, la premisa básica es que estén presentes al menos 3 grupos de especies: gramíneas, para aportar carbono y estructura de suelo; leguminosas, para aportar nitrógeno; y nabos, para aportar grandes raíces que mejoren el ingreso de agua al suelo. “Uno debe pensar el cultivo de cobertura según el cultivo que le sigue, si será una gramínea, entonces la cobertura tendrá mayor proporción de leguminosas y si será una leguminosa tendrá mayor proporción de gramíneas”, explicaba la productora.

En términos bien prácticos las proporciones serán 70%-25%-5%, siendo el 70% las gramíneas o leguminosas según el caso y 5% los nabos u otras especies menores. Sarah agregaba “cada especie tiene su función, están las que repelen insectos, las que aportan sustancias alelopáticas contra las malezas, etc.”, y eso la llevó a usar mezclas de tantas especies. Como cultivos de cosecha ella hace triticale, trigo, girasol, sorgo, maíz, cebada, arvejas, trigo sarraceno. Con esta intensidad y diversidad de cultivos, hace una única aplicación de glifosato al año, ya que los barbechos químicos prácticamente no existen y dentro de los cultivos es imposible porque los cultivos resistentes a glifosato no están autorizados en Francia.

Otro concepto importante que dejó es el uso de coberturas vivas. Acá solemos secar el cultivo de cobertura un tiempo considerable antes de la siembra del cultivo siguiente, Sarah siembra sobre la cobertura viva y unos días después, antes de que nazca el cultivo, la seca con herbicidas (también lo puede hacer con un rolado, pero ella no dispone de esta máquina). “Uno debe tratar de imitar a la naturaleza, donde los nichos siempre están ocupados, por lo que, si uno seca la cobertura antes le estoy dejando recursos que usarán las malezas”, explicaba Sarah. La pregunta obligada de los productores argentinos fue si ella tiene agua suficiente en el suelo para poder sembrar el cultivo, lo que tuvo la respuesta positiva de ella.

En su región, llueven unos 850mm anuales, muy bien distribuidos, con inviernos muy fríos en los que nieva. Con el mismo objetivo, de tener siempre plantas vivas, una estrategia recomendable para ella es la siembra de las coberturas antes que el cultivo termine su ciclo, lo que puede hacerse con avión, con maquinas terrestres al voleo o con sembradoras que intersiembren y mostró una experiencia de Estados Unidos en la que sembraban la cobertura en el estadio V4 del maíz, usando un cuatriciclo con una distribuidora al voleo. En definitiva el concepto es tener siempre plantas vivas en el lote, imitando la naturaleza.

Los cultivos perennes tienen una función importante dentro del sistema, con ellos hay raíces vivas todo el año, extrayendo agua en profundidad y también nutrientes. Sarah posee 100has y tiene alfalfas consociadas en el 30% de su establecimiento, pero como no posee personal para trabajar con ganado, el pastoreo lo hacen vecinos que poseen animales y personal para hacerlo, por supuesto que a cambio de un pago, pero todo con el objetivo de poder incluir cultivos perennes en su rotación.

Otra opción es el uso de coberturas con especies perennes, por ejemplo alfalfa o lotus, sobre los que se siembran cultivos anuales. En este caso, a la cobertura perenne se le aplica un herbicida como glifosato en una dosis que lo afecte pero no la mate y seguidamente se siembra el cultivo de cosecha, si es necesario se puede aplicar algún herbicida selectivo si la competencia es importante. Al cosechar el cultivo, la cobertura crece nuevamente, permaneciendo así en el lote.

Siembra del cultivo de invierno sobre la cobertura de verano aún viva

Como estos ejemplos, existen numerosos y de los más variados. “La siembra directa no funciona” recalcaba Sarah, al tiempo que aclaraba “si no se la acompaña de rotación de cultivos, plantas vivas y diversidad”. Los cultivos de cobertura son por lo tanto una herramienta fundamental para su sistema de producción, lo hace en invierno o en verano, según el cultivo de cosecha de cada lote sea de verano o de invierno, respectivamente. Seguramente no se pueden copiar recetas, cada ambiente y sistema de producción requiere un ajuste particular, pero lo que sí quedó claro que este es un camino a explorar, que aporta sustentabilidad al sistema y disminuye el uso de insumos, algo que la sociedad reclama.

Fuente: Aapresid

Las malezas siguen preocupando

Escrito por Maleza Cero. Posteado en Novedades

Así como en la edición anterior publicamos el estado de los cultivos de la región de Villa María, elaborado por Aapresid, en esta oportunidad damos cuenta del informe sobre la misma temática en los departamentos Unión y Marcos Juárez, que preparó la Bolsa de Cereales de Córdoba tras el segundo Rally Agrícola.