Otoño: una oportunidad para el control eficiente de malezas

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

En los esquemas de siembra directa, el barbecho es la etapa ideal para la planificación del próximo cultivo y el manejo de las especies resistentes. Desde el INTA Oliveros -Santa Fe- proponen aprovechar el ciclo invernal para lograr mejores resultados.

Conocido como el período que transcurre entre la cosecha de un cultivo y la siembra del siguiente, el barbecho es una etapa fundamental para el manejo de malezas y la planificación del lote. Antes de iniciarlo, técnicos del INTA Oliveros -Santa Fe- proponen conocer en profundidad la composición de la comunidad de especies, su ciclo y susceptibilidad a los herbicidas para lograr mejores resultados.

Juan Carlos Papa, referente en manejo de malezas del INTA Oliveros, puntualizó en aprovechar el barbecho del ciclo otoño-invernal para controlar las especies del lote. “Antes de iniciar el tratamiento, se debe considerar cuándo es el momento oportuno en función del tipo de malezas, la posibilidad de que produzcan semillas o yemas y el cultivo que se realizará después”, señaló y agregó: “En muchos casos, de esta planificación depende el éxito o fracaso del manejo y del cultivo posterior”.

En los sistemas de producción basados en siembra directa, el barbecho químico debería realizarse en un período cercano a la cosecha del cultivo estival, debido a que “en ese momento las malezas de otoño e inverno serán pequeñas y estarán en pleno crecimiento”, expresó Papa.

Para contribuir con las Buenas Prácticas Agrícolas y aportar a la sustentabilidad de los sistemas, Papa recomendó limitar la implementación de barbechos otoño-invernales demasiado prolongados -de 6 a 8 meses- debido a que pueden favorecer la evolución de los problemas de resistencia a herbicidas.

“Hoy no existen recetas únicas y de valor universal, todo lo contrario, nos enfrentamos a problemas diversos que requieren soluciones diferentes”, sostuvo y añadió: “En todo caso, de ser posible, se puede sustituir el barbecho por cultivos invernales de cobertura o de cosecha”.

En este sentido, el especialista del INTA explicó que “las condiciones ambientales del otoño, en general, favorecen la eficacia de los principios activos de los herbicidas y permiten potenciar el efecto residual. Además, las bajas temperaturas y las escasas precipitaciones invernales limitan el crecimiento de las plantas, lo cual resulta positivo”.

Por otro lado, el final del invierno y el inicio de la primavera es otro momento crítico y que merece especial atención en la programación del lote. “En esta etapa, los herbicidas residuales deberán ser selectivos para el cultivo a implantar. Si están correctamente posicionados, pueden aportar de manera significativa al control de malezas en el cultivo”, aseguró Papa quien ejemplificó: “Gran parte de las especies citadas como tolerantes a glifosato son tratadas tardíamente y en forma no eficaz, por lo que prolongan su ciclo en el cultivo de verano”.

La falta de planificación en el manejo del lote provoca, entre otras cosas, aumento en los costos de producción, reducción de los rendimientos y contribuye a incrementar el problema en las próximas campañas.

“Es fundamental realizar un monitoreo y seguimiento permanente de los lotes”, advirtió Papa y agregó: “Los herbicidas tienen una actividad óptima cuando las plantas son pequeñas y están creciendo activamente, por el contrario, cuando son grandes, su sensibilidad a los herbicidas es significativamente menor”.

Para asegurar la eficacia del tratamiento, es importante conocer el ciclo de las malezas que se quieren controlar para evitar fracasos, interferencia y gastos innecesarios. “Otro detalle importante es nunca sembrar sobre maleza viva remanente del barbecho o cultivo antecesor”, advirtió el técnico del INTA.

“No vamos a controlar las malezas sólo con herbicidas”, afirmó Papa quien expresó que “el conocimiento sobre la biología y dinámica de las especies resistentes, la planificación, el monitoreo, la elección correcta de herbicidas, la oportunidad de los tratamientos y tecnología de aplicación, así como las prácticas culturales, aportan resultados positivos que trascienden la campaña puntual y afectan el resultado del proceso productivo tanto en el corto como en el mediano y largo plazo”.

Fuente: INTA Informa

Riesgo agrícola y asociativismo

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Por Jorge Bianciotto 
Esta campaña que estamos cosechando nos vuelve a enfrentar con lo que la campaña 2008/2009 nos hizo recordar después de un montón de campañas de clima benigno y precios en suba: el negocio agropecuario es riesgoso. Los productores, optimistas por naturaleza, tendemos a subestimar esta cuestión.

 

Sin embargo, hoy en la agricultura está el combo de esta alta variabilidad climática (que desde la campaña 2008/2009 ha aumentado la variabilidad de los desvíos sobre los promedios), junto con la aparición de malezas resistentes producto del monocultivo y la dependencia excesiva de unos pocos productos fitosanitarios, que encarecen los cultivos y nos plantean nuevos desafíos de control, los formatos de alquiler fijos que trasladan gran parte del riesgo al que siembra y saldos estructurales de IVA que hacen que algo que parece un tema financiero (generalmente se omite al momento de analizar las inversiones de siembras) se transforme en algo económico y que debería estar contemplado al momento de hacer los cálculos.

Además, están los altos costos burocráticos que generan mucha pérdida de tiempo generalmente subvaluado, una alta presión impositiva para los que operan en el circuito formal y nuevas demandas de la sociedad cuestionando algunas prácticas que llevamos adelante.

Todo esto hace pensar si nuestra gestión del riesgo es acorde al mismo y si las tasas de retorno que le pedimos al negocio tienen relación con el riesgo que estamos asumiendo.

Sobre todo en nuestro país, donde gran parte de la agricultura se hace en campos de terceros. Este es un segmento de emprendedores e innovadores que generan trabajo local y a los cuales se debiera apoyar y estimular.

Debemos profesionalizar la gestión del riesgo, hay herramientas para eso, buscar esquemas asociativos de alquiler donde se compartan riesgos con los dueños de la tierra, diversificación de zonas y cultivos, coberturas de clima (seguros), coberturas de precios usando los mercados de futuros, aplicar las buenas prácticas agrícolas y tener equipos de gente profesionales y motivados son algunas de ellas.

En este mundo que, a mi juicio se vuelve más colaborativo, y aparecen iniciativas como Uber o Coachsurfing, el asociativismo aparece como una opción que sirve para atenuar riesgos. De hecho hay muchas combinaciones de este tipo donde alguno aporta el alquiler, otro los insumos, otro el gerenciamiento y otro las labores, saliendo un poco del esquema típico del productor que por lo general es más individualista.

Es posible intercambiar cuotas-partes del negocio con otros productores en otras zonas y así aprovechar la pericia y la localía de cada uno y de esa manera tener diferentes cultivos en diferentes zonas. Esto lleva un trabajo previo de encontrar socios que compartan ciertos criterios y trabajar bastante en unificar el idioma, pero lo hemos hecho en varias oportunidades.

El autor es administrador y asesor de empresas agropecuarias

El desafío de las malezas

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

El autor, que es especialista del INTA Pergamino, analiza un tema complejo: la resistencia de “los yuyos” a los herbicidas.

 

El yuyo colorado resiste tres modos de acción de herbicidas.

Por Horacio Acciaresi

Especial para Clarín Rural?

Las malezas representan una de las principales adversidades bióticas que afectan de manera importante la seguridad agroalimentaria mundial y nacional. Ello se refleja en el consumo de herbicidas que resulta ser superior al registrado para insecticidas y fungicidas juntos.

En las últimas dos décadas la incidencia de las malezas se había relativizado dado el “éxito” del control químico a través del uso de un bajo número de principios activos de herbicidas en esquemas sencillos Pero la perspectiva histórica sugería que un control químico de malezas simple y repetitivo no podría sostenerse en el tiempo dada la capacidad de las malezas para desarrollar resistencia.

En el mundo se han identificado 254 especies resistentes a herbicidas, con resistencia en 23 sitios de acción de herbicidas de los 26 conocidos en 163 principios activos diferentes. En nuestro país desde 1996 a la fecha se han detectado 33 biotipos de 15 especies de malezas diferentes. En la última década, el crecimiento de casos de resistencia a crecido de manera exponencial. En particular, merece destacarse el caso de yuyo colorado y raygrass que ya presentan resistencia a tres mecanismos de acción diferentes.

A pesar de la alta tasa de evolución de la resistencia en nuestro país, es importante resaltar que dicha situación no es un problema del herbicida ni del uso de cultivos genéticamente modificados, sino que la evolución de la resistencia a los herbicidas resulta ser un problema de comportamiento de la maleza.

En estudios de herbarios realizados en el extranjero, se ha detectado la presencia de una mutación que confiere resistencia a graminicidas en una planta de una gramínea recolectada en 1888, lo que demostró que la resistencia a los herbicidas en las malezas puede ser anterior al desarrollo de los herbicidas mismos.

La evolución de los biotipos de malezas resistentes a herbicidas resulta ser un proceso evolutivo darwiniano acelerado. Como consecuencia del predominio exclusivo de los herbicidas como táctica de control (con la exclusión de otras prácticas y estrategias que conduzcan a un manejo diversificado), se ha ejercido una enorme presión de selección sobre las poblaciones de malezas que existen dentro de los distintos cultivos.

De este modo, la forma en que se implementa el control químico selecciona esencialmente de manera muy rápida aquellas malezas que mejor se adaptan al control empleado.

Surge así la necesidad de comprender de manera urgente la importancia de la resistencia a herbicidas de modo de reaccionar ante la necesidad de cambios en las tácticas y estrategias de manejo. En la actualidad siguen existiendo desconexiones entre las prospectivas a mediano y largo plazo de las malezas resistentes y las preocupaciones a corto plazo sobre la rentabilidad de los productores, así como entre las compañías de agroquímicos.

La resistencia de las malezas a los herbicidas continuará siendo un problema relevante que crecerá a un ritmo creciente a menos que se tenga siempre presente la necesidad de avanzar hacia un manejo de malezas diversificado, en el que el uso de herbicidas es una táctica fundamental, pero no la única.

Fuente | Clarín

La Estación Experimental mostró sus investigaciones

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Manejo sustentable y aprovechamiento integral de la caña.

Técnicos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) participaron de la 1º Jornada de Actualización Técnica (JAT) en Caña de Azúcar organizada por grupos CREA del NOA.

“Nuestro equipo viene trabajando con el objetivo de alcanzar un manejo sustentable y un aprovechamiento integral de la caña de azúcar en todos sus productos. En esta jornada (JAT), la Eeaoc presentó avances en investigaciones y tecnologías de punta para el desarrollo de este cultivo”, subrayó el doctor Eduardo Romero, Coordinador del Subprograma Caña de Azúcar de la entidad.

El ingeniero Juan Giardina se refirió a los ensayos científicos que realiza la Eeaoc en plantación mecánica. “La Estación Experimental firmó el año pasado un convenio con el CREA para llevar a cabo evaluaciones experimentales en plantación mecánica. Esto surgió por una necesidad, ya que esta es una nueva tecnología que los productores la vienen implementando años tras año, pero carecía de datos cuantificables y ajustes técnicos”, explicó Giardina.

Detalló que las primeras plantaciones se realizaron el 24 de mayo de 2017, en diferentes regiones agroecológicas y momentos (mayo, junio y julio). “Lo interesante de este convenio fue la articulación entre las distintas empresas del sector privado -quienes nos proveían de las herramientas- y se trabajó en conjunto coordinados por el Grupo CREA, el sector privada y la Eeaoc. Mediante estas evaluaciones, observamos daños provocados durante la cosecha que disminuyen la cantidad de yemas viables para la plantación. También se realizaron mediciones de densidad; número de yemas por metro; se evaluó la emergencia para detectar fallas en la plantación y por último, en mayo, la evaluación del rendimiento final”, puntualizó el ingeniero.

Resaltó que “este proceso nos permitió observar las fallas en el cuidado de la ‘caña semilla’, ya que la mayor cantidad de daños fue por la cosecha, y mínimos los ocasionados por la plantadora”.

Por su parte, el ingeniero Javier Tonatto presentó “El uso energético en el cultivo de Caña de Azúcar”. Se trata de una línea de trabajo independiente que lleva a cabo la Eeaoc y que posee un fuerte enfoque en la caña como cultivo bioenergético. El profesional presentó los distintos consumos que se realizan del cultivo, tanto desde un manejo tradicional como optimizado. “Nosotros proponemos una serie de mejoras que van de la mano de los trabajos en plantación mecanizada y manejo de herbicidas. Son propuestas sustanciales, con gran impacto en el consumo final de energía del cultivo, pero es importante señalar que cada productor tiene que adaptarlo a su sistema”, resaltó Tonatto.

El ingeniero Agustín Sánchez Ducca disertó sobre los nuevos herbicidas en caña de azúcar en los que viene investigando la Eeaoc, en conjunto con las empresas de agroquímicos, para el manejo pre y post-emergente de “grama” y “tupulo” (las principales malezas del cultivo). 

Además, se presentaron nuevos tratamientos pre-emergentes de amplio espectro de control, los cuales son supresores de ‘grama’, que “si bien no la matan, hacen que tengan un menor crecimiento y desarrollo” y le permiten al cañaveral crecer y desarrollarse con menor competencia. Es importante destacar que estos herbicidas poseen distintos mecanismos de acción a los utilizados hoy en el cultivo, el uso de los mismos en rotación permitirá evitar o retrasar la selección de malezas resistentes.

Extracto de nota publ

En red, para renovar el modelo productivo

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

La problemática de malezas y enfermedades se agravó y presiona sobre los rindes y la sustentabilidad. Cinco especialistas analizan cómo salir de esta encrucijada.

El yuyo colorado es una de las malezas resistentes que más dificultades está generando.

El diagnóstico del problema es claro: los productores utilizan cada vez más insumos, porque se agravó el problema de las malezas resistentes y también la incidencia de algunas enfermedades, para lograr los mismos rendimientos que antes. Es un escenario de estancamiento del modelo productivo, que también implica una erosión de la rentabilidad, una pérdida de eficiencia global del sistema y una amenaza a la sustentabilidad.

A partir de este eje, expertos en malezas, plagas, enfermedades y manejo agrícola se reunieron esta semana en una jornada en Piamonte (en el centro oeste de Santa Fe) para analizar las distintas alternativas para recuperar la iniciativa y salir de esta encrucijada.

Los convocó el asesor Carlos Grosso, referente de la consultora agronómica VMV siembras, quien recordó que en los últimos diez años se triplicó el uso de insumos y las productividades “siguen estancadas”, a pesar de que hay un claro potencial genético en todo el paquete de insumos agrícolas.

“Estamos ante un problema que amenaza la sustentabilidad económica y ambiental, y ya no se puede esperar que la solución venga de una molécula o un gen, sino de nuevos procesos que logren la máxima eficiencia, a partir de la interacción de grupos de trabajo a campo, en constante interacción con los especialistas en cada tema”, le explicó Grosso a Clarín Rural.

Este es uno de los puntos centrales. Después de casi 20 años de un manejo relativamente sencillo, la aparición de malezas que resisten o toleran los herbicidas complicó el escenario productivo y para amortiguar el aumento de los costos no hay otra que conocer el tema a fondo o preguntarle a los que saben.

Es lo que no se cansa de repetir Eduardo Cortés, especialista en malezas del INTA San Francisco (en Córdoba) y uno de los disertantes de la jornada, junto al fitopatólogo Marcelo Carmona, el especialista en plagas Daniel Igarzábal y el referente de la agricultura brasileña Dirceu Gassen.

Con más de 30 biotipos de malezas que tienen resistencia o tolerancia a los herbicidas en la Argentina –especialmente al glifosato-, Cortés recomendó a cada productor conocer a fondo su zona y los “yuyos” más frecuentes para aprender a clasificarlos en resistentes y tolerantes, porque estos últimos quizás se pueden manejar con una aplicación a tiempo.

“La verdad es que se terminaron las soluciones fáciles y ahora es necesario conocer cuándo nace una maleza y cuántas camadas vienen. Y también planificar el manejo de herbicidas en sintonía con la rotación”, planteó.

Cortés, que fue denunciante de la resistencia de Amaranthus hybridus (yuyo colorado), indicó que apostar a un manejo diversificado es la herramienta para ralentizar la aparición de nuevas resistencia el mayor tiempo posible.

“Cuando se hace siempre el mismo manejo, lo que hacemos es presionar para que una resistencia, que es un proceso de adaptación natural, explote”, advirtió.

Es el mismo riesgo que ve Carmona con las enfermedades. “Lo que pasó con las malezas es un símbolo y no queremos que también se aceleren las resistencias de los hongos, que ya se están dando”, alertó el fitopatólogo de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires (Fauba).

El experto asegura que en la agricultura argentina se sabe poco de fungicidas y que es fundamental que los asesores y productores se capaciten para aprender de moléculas y patógenos.

La roya amarilla provocó graves pérdidas en los lotes trigueros y requirió hasta tres aplicaciones.

“El mejor ejemplo es lo que pasó esta campaña con la roya amarilla en el trigo. Hubo lotes que requirieron hasta tres aplicaciones y la media fue de dos. En los que no se aplicó, las pérdidas llegaron hasta los 4.000 kilos y en los trigos en los que no se logró una aplicación eficiente las pérdidas estuvieron entre los 1.000 y 2.000 kilos. Es un alto costo”, recordó.

También contó que hay productores que utilizan fungicidas que no son efectivos para ese hongo: por ejemplo, los triazoles contra la roya naranja. “La conclusión es que con las enfermedades todavía estamos a tiempo, pero es prioritario reforzar el conocimiento para evitar que los problemas se agraven”, señaló.

Lo interesante es que este imperativo ya no es solo un desafío individual, que separa a los productores que hacen los deberes de los que no. Es una responsabilidad colectiva y debería ser una política de estado.

“Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en forma aislada eran suficientes cuando la problemática era la erosión y la fertilidad física y química de los suelos, pero no alcanzan para atajar las dificultades con malezas, enfermedades y plagas, a las que nadie escapa. Se necesita que las buenas prácticas se ejecuten al nivel de un ecosistema de productores”, insistió Grosso.

Es un cambio de paradigma, una forma distinta de hacer las cosas, para terminar con una forma de trabajar que profundiza los problemas. “Ante cada nueva adversidad, la reacción más común es incrementar las dosis y el número de activos por aplicación y por hectárea, lo que calma el incendio pero termina acentuando la problemática de fondo”, opinó el organizador de la jornada.

En relación con las plagas, Igarzábal destacó que en las últimas tres campañas la presión de los insectos se replegó por tres razones: el clima, que fue más húmedo, la adopción de la tecnología Intacta (90% de los lotes en el norte y 50% en la zona núcleo) y el uso de insecticidas de bajo impacto que preservó a muchos insectos benéficos (los que se comen a los que son plagas).

“Pero la falta de diversidad biológica en los cultivos es una amenaza. Falta planificación y que el Estado y más productores se involucren en políticas que promuevan la sustentabilidad ambiental y productiva”, coincidió.

Para Gassen, el gran desafío es sumar más conocimiento por hectárea. La historia reciente no ayuda, porque a partir de los 90’ el manejo se simplificó. “Los herbicidas e insecticidas eran muy baratos y el combo con la genética RR funcionaba”, dijó el referente brasileño. Así, muchas herramientas de control biológico y gestión de las malezas se dejaron de lado.

“Ahora, en cambio, hay una necesidad urgente de lograr procesos agronómicos mucho más eficientes. Hace años que la media de rendimiento oscila en los 33 quintales de soja por hectárea y con tecnología y manejo se puede llegar a los 60 quintales, con mayor sostenibilidad productiva y ambiental. El ingrediente activo más importante es el ser humano y el conocimiento, y esa es la variable central para salir del estancamiento”, concluyó Gassen.

Fuente | Clarín Rural

Evolución en la distribución de malezas resistentes y tolerantes a herbicidas en el NO de la Provincia de Buenos Aires

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

En el presente trabajo, correspondiente al período primavera-verano 2017-18, se continuó con el registro de la evolución de la distribución de malezas resistentes y tolerantes a herbicidas en el NO de la Provincia de Buenos Aires. Los relevamientos fueron realizados en las diferentes zonas durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2017 y enero, febrero y marzo de 2018 en un total de 386 lotes.

Descargá el Informe aquí: http://bit.ly/2Gx1E5S

AUTORES
Horacio Abel ACCIARESI
Daniel Lavezzari
Martín Principiano

UNIDADES
EEA Pergamino

El manejo de malezas con una mirada integral

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

El rol de los aspectos de la biología del sistema para erradicarlas por encima de los herbicidas.

Desde los albores de la agricultura, el hombre percibió la importancia de la interferencia causada por las malezas sobre los cultivos e invirtió cuantiosos recursos y energía en un esfuerzo denodado para combatirlas. En las últimas décadas el enfoque alternativo más utilizado para solucionar este problema consistió en el uso de herbicidas. Su alta eficacia condujo a la idea de la erradicación, continuamente renovada por el desarrollo de nuevos productos y repetidamente frustrada, lo que pone en evidencia la compleja realidad del problema.

El empleo de herbicidas se limita a la aplicación rutinaria de un agroquímico, sin considerar aspectos de la biología de las malezas ni su integración en programas de manejo que incluyan otras técnicas de control. Por eso,frente a la posibilidad de que se manifiesten problemas de tolerancia y/o resistencia a herbicidas, no debemos alarmarnos, sí estar alerta y tener en cuenta que la prevención es la actitud apropiada. Así, la implementación técnica de manejo integrado de malezas contribuyen a lograr ese objetivo. La aplicación de esta filosofía aportará sostenibilidad al agroecosistema.

Entre los componentes del manejo integrado de malezas podemos citar la rotación de cultivos, la rotación de herbicidas con distintos modos de acción, el monitoreo de malezas, la aplicación de conocimientos de biología al manejo que aporta a la oportunidad de las prácticas de manejo y por ende a su máximo impacto.

También la aplicación correcta de los herbicidas, sembrar semilla de buena calidad, de origen conocido y libre de propágalos de malezas, no sembrar sobre malezas vivas, selección de arreglos espaciales competitivos, limpieza de equipos, planificar las acciones: permite contar oportunamente con las herramientas de control más adecuadas y la generación de conocimientos y capacitación continua en manejo de malezas de todos los actores del proceso productivos.

Modo de acción

Los herbicidas son una de las maneras más económica, efectiva y confiable para controlar malezas. Es importante comprender que estos compuestos actúan inhibiendo procesos bioquímicos o vías de biosíntesis específicas de los vegetales. Esta es la actividad concreta de la secuencia de eventos denominada modo de acción (MoA) y su conocimiento es importante a fin de implementar racionalmente un programa de rotación de herbicidas.

En los últimos años se verificó una sobrestimación del potencial de la tecnología asociada al uso de glifosato e incluso de otros pocos herbicidas económicos, agravado por el desconocimiento, subutilización o indisponibilidad de otros principios activos y por la falta de aplicación de métodos de control no químicos. Se consideraba que podía prescindirse de información respecto al tipo de especies a controlar, su biología, la oportunidad y tecnología de aplicación, la dosis a utilizar, entre otros factores. Esto generó un empleo rutinario de unos pocos herbicidas aumentado así la presión de selección hacia especies de malezas con alto nivel de tolerancia o aún de resistencia a ellos. Estos procesos selectivos obligan la sofisticacón creciente de la tecnología de control de malezas.

Existe una idea errónea y muy generalizada que los problemas de malezas van a ser “mágicamente” resueltos por herbicidas con nuevos modos de acción que “están a punto de salir al mercado” y que permitirán continuar con el modelo productivo de “agricultura industrial”.

En realidad la revolución en materia de herbicidas ya ocurrió entre las décadas de 1970 y 1980 y la magnitud de esa revolución fue tal que sus efectos aún se perciben a través de la re-introducción en el mercado de variantes en forma de nuevas formulaciones o mezclas comerciales o incluso de moléculas de reciente introducción pero con modos de acción básicamente similares a los principios activos tradicionales; es importante asumir que ninguno de esos herbicidas es sustituto del glifosato y menos aún dentro del modelo agrícola industrial con base en el monocultivo.

Juan Carlos Papa / Protección vegetal, manejo de malezas (EEA Oliveros del Inta)

Fuente | La Capital

El “picudo negro” y las malezas vuelven a atacar los campos

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Insectos voraces y “yuyos” resistentes exigen realizar monitoreos frecuentes.

 

PRESIONA. La “Eleusine indica”es una de las malezas detectadas.

Las intensas lluvias registradas en los últimos días del mes de enero (la semana pasada) trajeron alivio a los productores de granos gruesos en Tucumán y el NOA, en general, ya que permitieron que se cargaran como necesitaban los perfiles de los suelos (buena humedad). De esta manera se activaron con fuerza los trabajos a campo.

El productor Gonzalo Blasco, del departamento Burruyacu (noreste de Tucumán), dialogó con LA GACETA Rural y nos dejó su visión sobre la presente campaña.

* Siembra de soja: Venía atrasada ya que se había sembrado sólo un poco hasta el 5 de diciembre. La siembra se intensificó a partir del 25 de diciembre pasado, y puedo decir que concluyó el 15 de enero; pero incluso hay campos donde la siembra de soja llegó hasta el 20 de enero. Por este motivo, en su mayoría sembramos soja tardías.

* Siembra de maíz: El retraso en la soja se trasladó al maíz, que derivó en que en nuestra zona se hiciera todo con maíz tardío. Como conclusión puedo decir que Tucumán está en carrera, con ambos cultivos en estado vegetativo.

* Sequía: En la zona este fue muy fuerte el impacto, pero de un noviembre seco pasamos a un diciembre muy seco, ya que las lluvias registradas fueron sensiblemente menores a los registros normales para esa época del año. Por eso, no se pudo sembrar prácticamente nada; algún lote sí, pero excepcionalmente. En resumen: la sequía nos impactó con fuerza.

En Salta, la falta de agua fue muy brava, y recién el 15 de enero llovió, así que los campos estuvieron secos hasta esa fecha. Por eso, y a partir de las intensas lluvias que allí se vienen registrando, están sembrando soja y maíz sólo tardíos. Incluso, con el buen nivel de humedad que tienen, hay productores que ya están sembrando poroto. Puedo mencionar que hay campos donde cayeron 400 milímetros entre el sábado pasado y el jueves de esta semana. Pero este exceso de agua provocó importantes daños en la infraestructura.

* Tucumán y el poroto: Es muy temprano para hablar qué puede llegar a pasar en materia productiva. Este 2 de febrero (ayer viernes) estaría iniciando la siembra. Ante la proyección de que Brasil tendría una buena cosecha, los precios en el mercado local están deprimidos. Por eso, es muy temprano, para Tucumán, hacer un pronóstico, a pesar de la buena humedad que hay en los suelos. Pero con el agua acumulada en los campos puedo señalar que en el NOA sí se sembrará poroto en esta campaña.

* Malezas e insectos: En mi caso, al igual que muchos colegas, estoy haciendo aplicaciones para controlar las malezas, porque tenemos campos con presencia de “gramíneas” (existen algunas muy resistentes, como Echinochloa colona y Eleusine indica) y otros lotes con presión de “ataco resistente”.

Y en cuanto a los insectos, hay apariciones de “picudo negro de la vaina” o Rhyssomatus, y hasta en algunos lotes hay presencia de Promecops s.p. o “picudo chico” o “arañita”. La recomendación es hacer un control semanal, como mínimo, y si es posible hasta dos veces por semana, contra estos insectos que tanto dañan. Y en este sentido, cabe destacar que la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán ya viene realizando informes semanales sobre la emergencia contra el “picudo negro”.

Fuente | La Gaceta

Entre 2015 y 2017 se expandieron las especies de Amaranthus resistentes a glifosato

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Así lo informo la red en conocimiento de malezas resistentes de Aapresid. Los Yuyos colorados y gramíneas son los grupos de malezas con mayor crecimiento zonal en los últimos dos años.

“Las malezas resistentes y tolerantes a herbicidas son un problema que avanza en todas las zonas productivas. El principio de la solución es cambiar la actitud ante la situación y el manejo agronómico” señala Aapresid en la pagina de REM, la primera Red de conocimiento en Malezas resistentes que identifica las especies resistentes a glifosato, observa su desempeño y confecciona mapas regionales, entre otras prestaciones.

Según informó la asociación, los yuyos colorados y las gramíneas lideran el Top 10 de las malezas difíciles que más avanzaron entre 2015 y 2017

“Los Yuyos colorados incrementan las zonas de expansión en cada campaña, los mapas de REM relevados en 2017 mostraron que al Amaranthus hybridus resistente se encontró en 120 partidos y departamentos provinciales, mientras que en 2015 se encontraba en 44. Por su parte, el Amaranthus palmeri, que en 2015 estaba presente en 52 partidos y departamentos, en 2017 se encontró en 95. El primero de ellos creció mayormente en las zonas Norte, Oeste y Sudeste de Buenos Aires, Entre Ríos, Norte de Santa Fe, NEA y NOA. El palmeri se difundió hacia el norte de La Pampa, Norte de Buenos Aires, Centro de Córdoba y el NEA” detalla el informe.

En orden de expansión le siguen las Chlorídeas, un grupo de gramíneas que se mencionaron en 25 nuevos partidos y departamentos frente al relevamiento de 2015. Se expandieron mayormente hacia el Norte y Oeste de Buenos Aires y La Pampa, ya que más al norte se encontraban presentes desde antes.

Un escalón más abajo se ubicó la Pata de gallina (Eleusine indica) resistente, que creció en 20 distritos, casi todos ubicados en la zona Norte de Buenos Aires.

El Pasto amargo (Digitaria insularis) es quien le siguió en crecimiento, con unos 10 nuevos departamentos y se ubicó mayormente en las zonas NEA y NOA. En este mismo nivel de crecimiento geográfico se ubicaron las Gomphrenas, (G. pulchella y G. perennis), amarantáceas muy tolerantes a glifosato, el Capín (Echinochloa colona), la Brachiaria o Pasto crespo (Urochloa panicoides) y el Sorgo de Alepo (Sorghum halepense) también resistente al glifosato, para completar la lista de las 10 malezas que más crecieron este período de 2 años.

“Sobre las causas de este permanente crecimiento geográfico de las malezas difíciles mucho puede decirse y cada especie tiene causas particulares. Existen las naturales donde muy poco puede hacerse (cursos de agua, viento, pájaros) pero el hombre colabora en gran medida con el transporte de maquinarias, animales, heno, granos. Para el caso de las Chlorideas y el Pasto amargo el viento es su principal fuente de dispersión, así como para Capín lo es el agua. Las semillas de Yuyo colorado son muy apetecibles para los pájaros y las corrientes de agua también llevan sus semillas, pero las cosechadoras hacen lo suyo y las transportan cientos de kilómetros. Una cuenta pendiente en Argentina que habría que abordar” culmina el informe.

Fuente: Infocampo

En mapas: así se expandieron las malezas resistentes en el país

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

La Red en conocimiento en Malezas (REM) que lidera Aapresid realizó un relevamiento de malezas resistentes y tolerantes y creó una visualización que permite apreciar su presencia desde 2013 por departamento.

A continuación, ingresando aquí se puede acceder a la visualización y realizar una comparación con la evolución de las malezas.Fuente | La Nación Campo