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Mucho más que una cobertura

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Ocupar el lote con alguna especie vegetal en los períodos previos a la siembra agrícola tomó fuerza hace unos años ante el crítica situación de las malezas resistentes. Sin embargo ahora se los llama “cultivos de servicios” por otros beneficios que también pueden generar, desde el consumo de excesos hídricos hasta la fijación de nutrientes.

Cultivos de servicio para el sudeste bonaerense

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Por Guillermo Divito

Soy asesor en Agroestudio Viento Sur y asistente técnico de la Regional Necochea de Aapresid. Trabajo en el sudeste bonaerense, donde predominan los sistemas de agricultura continua. Aunque esta situación permite el logro de elevados rindes, algunos indicadores nos alertan sobre probables caídas en la productividad y en la sustentabilidad.

Impacto ambiental de las malezas resistentes y tolerantes

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

El objetivo fue medir el impacto debido al uso diferencial de herbicidas que se requiere.

Las malezas resistentes y tolerantes son una constante en los sistemas productivos agrícolas de Argentina (REM, 2016). Estas malezas generan sin dudas un importante impacto productivo y económico, aunque no sencillo de estimar.

Palau et al. (2015) estiman el costo anual de control de malezas en soja en 1300 millones de dólares, pero podría llegar a ser mucho mayor si se continúa esta tendencia, incrementándose también las pérdidas de rendimiento. En un análisis más detallado, sobre los cultivos de soja y maíz, en seis zonas productivas del país, REM estimó que el costo se incrementaba entre 18 y 120 dólares por hectárea cuando se tenían que controlar malezas resistentes y tolerantes en los lotes, impactando fuertemente en los márgenes brutos, especialmente en las zonas extrapampeanas (REM, 2014).

Sin embargo, los análisis de impacto ambiental son raramente contemplados al intentar dimensionar el daño que generan las malezas. Baigorria et al. (2016) midieron el impacto ambiental de incorporar un cultivo de cobertura en el sistema, al disminuir el número de aplicaciones de herbicida necesarias. Lo hicieron a través del Coeficiente de impacto ambiental (EIQ), desarrollado por Kovach et al. (1992). Este mismo enfoque puede ser útil para comparar el impacto de los herbicidas aplicados en situaciones con y sin “malezas difíciles”, entendiendo como tal a las malezas resistentes y tolerantes, o lo que es lo mismo, aquellas que no pueden controlarse con las prácticas normalmente utilizadas. El objetivo del trabajo fue entonces medir el impacto ambiental de las malezas difíciles, debido al uso diferencial de herbicidas que se requiere, a través de un indicador como es el EIQ.

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Fuente: Aapresid

Trigo y maíz temprano: aliados para el control de malezas

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Especialistas del INTA analizan la inclusión de ambos cultivos en los sistemas productivos. Por su capacidad para competir por recursos y por los residuos que deja en superficie, el trigo reduce las poblaciones de especies resistentes. En tanto que el maíz permite el uso de herbicidas con modos de acción diferentes.

 

La aparición de malezas resistentes y tolerantes en un lote no es más que el resultado de prácticas rutinarias que incluyen, entre otras cosas, el uso de unos pocos herbicidas. Como consecuencia, la lista de especies de difícil control crece todos los años. A la par, el ingenio de técnicos, productores y empresarios se enfoca en la búsqueda permanente de estrategias más eficientes para su control. Un estudio del INTA Manfredi –Córdoba– determinó que la inclusión de trigo y maíz temprano al esquema de producción reduce la densidad de las malezas en los lotes.
En los últimos años, el sistema productivo en la región central de Córdoba se caracterizó por el aumento del monocultivo de soja, la disminución de la superficie sembrada con trigo y el retraso de la fecha de siembra del maíz. De acuerdo con Diego Ustarroz, especialista en control de malezas del INTA Manfredi, “estos cambios tuvieron consecuencias negativas para los sistemas productivos como el incremento en el uso de unos pocos herbicidas y la aparición de malezas resistentes”.
De las 17 malezas resistentes a herbicidas confirmadas en la Argentina, al menos ocho se detectaron en Córdoba. “Sin dudas, esto es un indicador de las acciones y pone de relieve la importancia de transformar las prácticas agronómicas actuales”, aseguró Ustarroz y añadió: “Hoy por hoy, el control de malezas no es sustentable y es necesario un cambio”.
Períodos de barbechos –lotes sin cultivos– muy largos sumado a una disminución en la rotación de herbicidas con diferente modo de acción derivó en la aparición de biotipos con resistencia múltiple. En este sentido, Ustarroz avanza en la propuesta de incorporar los cultivos de trigo y maíz temprano a los esquemas productivos de la región central de Córdoba. “Ambos son estratégicos”, señaló y explicó: “El primero reduce la cantidad de nacimientos de plántulas de malezas y compite por luz, agua y nutrientes; mientras que el segundo, permite la aplicación de herbicidas con modos de acción diferentes a los utilizados en soja”.
En los últimos años, la siembra de maíz en el suroeste, centro y norte de Córdoba se retrasó y pasó de septiembre-octubre a diciembre. Según Ustarroz, “este cambio en la fecha originó períodos de barbecho de ocho meses lo que trajo como consecuencia un incremento en las aplicaciones de herbicidas, como graminicidas, en forma repetida”.
Además, “esos maíces son cosechados a fines del invierno momento en el que las malezas de ciclo otoño-invernal adquirieron un gran desarrollo y en general se encuentran bajo estrés hídrico, dos condiciones que dificultan su control”, agregó el especialista del INTA.
Un estudio preliminar realizado en el INTA Manfredi demostró la importancia que tiene el trigo en la reducción de la población de Amaranthus hybridus, especie cuyos biotipos resistentes a herbicidas siguen diseminándose en la provincia.
“La implantación de trigo, luego de la cosecha de un cultivo de soja con alta infestación de esta maleza redujo los nacimientos y supervivencia de las plántulas nuevas de A. hybridus en primavera”, detalló Ustarroz quien destacó: “Las parcelas con trigo llegaron a cosecha sin plantas de esta maleza, mientras que las que estaban en barbecho tuvieron una alta infestación”.
Sin embargo, Ustarroz aclara que en el norte de la provincia y hacia el norte del país, es más difícil pensar en siembras tempranas de maíz y trigo debido a que tienen mayores restricciones hídricas. “En ese caso, habrá que evaluar cuál es el mejor esquema en esas zonas y que permita un manejo sustentable de las malezas”, recomendó.

Ustarroz: “Las parcelas con trigo llegaron a cosecha sin plantas de A. hybridus, mientras que las que estaban en barbecho tuvieron una alta infestación”.

Manejo integrado
El incremento de malezas con resistencia a herbicidas redujo las alternativas de control y ha incrementado los costos de producción. Los primeros casos confirmados de resistencia múltiple (a dos o más herbicidas con diferente sitio de acción) en la Argentina, son un indicador de que el manejo de malezas debe cambiar. “Está claro que necesitamos adoptar prácticas que se encuadren en un programa para el manejo integral”, afirmó Ustarroz.
En este contexto, el Manejo Integrado de Malezas (MIM) se posiciona como la única manera efectiva de contribuir a la sustentabilidad del agroecosistema con una mirada en el largo plazo.
El MIM descarta el manejo basado solo en el uso de herbicidas y propone otras alternativas como la rotación o secuencias de cultivos, el cambio de las fechas de siembra, la adopción de cultivares competitivos, la arquitectura de cultivo, el uso de cultivos de cobertura y de modelos predictivos de emergencia de malezas, entre otras.
“A futuro el control de malezas en la región central de Córdoba debe estar orientado a la reducción de los períodos de barbecho, mediante la inclusión de trigo en la rotación, la siembra de cultivos de cobertura y/o el cambio en la fecha de siembra de maíz”, resumió Ustarroz.

 

Períodos de barbechos muy largos sumado a una disminución en la rotación de herbicidas con diferente modo de acción derivó en la aparición de biotipos con resistencia múltiple.

 

Jornada nacional
Con el foco puesto en el análisis de la problemática y la búsqueda de alternativas, el Ministerio de Agroindustria junto con el INTA, organizaron la Jornada Nacional de Malezas.
El 9 de mayo, el INTA Pergamino fue el punto de encuentro para analizar, debatir y construir soluciones al problema de presencia de malezas resistentes en establecimientos agropecuarios.
Durante el evento productores, estudiantes, empresas, técnicos y público interesado pudieron profundizar conceptos actuales de la problemática mediante paneles temáticos, exposiciones teóricas y demostraciones a campo.
Con entrada libre y gratuita, la jornada busca poner en perspectiva el costo de la prevención como herramienta clave para el manejo de las resistentes y como un diferencial para la calidad y rentabilidad de los cultivos.

Entrevista a Diego Ustarroz, especialista en control de malezas del INTA Manfredi (Córdoba).

Fuente: INTA Informa