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Alerta amarilla: posible resistencia de Rama negra (Conyza spp.) a herbicidas inhibidores de ALS

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Alertas, Novedades

Comenzaron a notarse fallas de control a campo con herbicidas inhibidores de ALS. Los estudios científicos para su comprobación ya están en marcha.

Hace tiempo que el glifosato dejó de ser una herramienta de control de Rama negra. En 2015 finalmente se confirmó su resistencia, tanto en C. bonariensis como en C. sumatrensis en el departamento Paraná, Entre Ríos (Puricelli y col., 2015). Pero antes de eso ya se usaban ampliamente otros herbicidas para su control, siendo dos grupos los más frecuentes por su gran eficacia: hormonales e inhibidores de ALS, los primeros para su control en postemergencia y los segundos para su control tanto preemergente como postemergente de la maleza.

Recientemente, comenzaron a notarse fallas de control a campo con herbicidas inhibidores de ALS, por lo que han comenzado los estudios científicos correspondientes para su comprobación o no. Marcelo Metzler, especialista de Entre Ríos, ha detectado casos sospechosos con herbicidas aplicados en postemergencia de la maleza en los departamentos Uruguay y San Salvador de esa provincia. También se han detectado escapes en la zona de Bandera, Santiago del Estero y en Rosario, Santa Fe. Investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR están corroborando la existencia de biotipos resistentes a este grupo de herbicidas en experimentos de dosis respuesta en condiciones semicontroladas.

La presión de selección que se ha venido ejerciendo con estos herbicidas es muy alta, ya que son muy utilizados en los barbechos largos de otoño y como residuales en los cereales de invierno trigo y cebada. Además, es frecuente su uso en los barbechos cortos de primavera, tanto para control de las plantas que han nacido en el invierno, como para cubrir nuevas camadas de nacimiento de esta época. Por lo que, sería esperable que tarde o temprano se registre algún caso de resistencia.

Dentro de los inhibidores de ALS, los más usados son: metsulfuron, clorimuron, diclosulam y las mezclas comerciales metsulfuron+clorsulfuron, clorimuron+sulfometuron e iodosulfuron+thiencarbazone. Si bien todos pertenecen al mismo sitio de acción, no implica que de confirmarse una resistencia lo sea para todos los activos, puede darse que algunos sigan teniendo control.

Podría decirse que la resistencia ainhibidores de ALS no es un hecho tan raro, ya que es el sitio de acción que más casos de resistencia presenta a nivel mundial, con 160 casos, de los cuales 98 se corresponden con malezas dicotiledóneas.

Respecto al género Conyza, en el año 2011 se registraron en Brasil los primeros casos de resistencia en C. sumatrensis a inhibidores de ALS -un caso de resistencia a Clorimuron (ALS) y otro de resistencia múltiple a Clorimuron (ALS) y Glifosato (EPSPS)- y más recientemente, en 2017 en ese mismo país fue registrado un biotipo resistente a herbicidas que actúan en 3 sitios de acción diferentes: Clorimuron (ALS), Glifosato (EPSPS) y Paraquat (Fotosistema I). Ese mismo año se denunció otro biotipo resistente a 5 sitios de acción: 2,4D (Auxínico), Diurón (Fotosistema II), Glifosato (EPSPS), Paraquat (Fotosistema I) y Saflufenacil (PPO) (http://www.weedscience.org/).En el vecino Uruguay se registraron también numerosos escapes en Conyza a herbicidasinhibidores de ALS, si bien la resistencia aún no ha sido confirmada.

Si bien quedan herramientas químicas para su control, perder herbicidas inhibidores de ALS significaría un gran cambio en la forma habitual en que se maneja esta maleza. Los cultivos de servicios, especialmente los de gramíneas, son grandes aliados para esta tarea, ya que la suprimen marcadamente. Como herbicidas alternativos, con efecto residual sobre los nuevos nacimientoso con actividad preemergente podrían mencionarse:PPO (flumioxazin); Fotosistema II (Atrazina, Metribuzin, Amicarbazone) y PDS (Diflufenican). Y con efecto postemergente de la maleza: PPO (Saflufenacil, Carfentrazone, Piraflufen); Hormonales; Fotosistema I (Paraquat) y Glutamino sintetasa (Glufosinato de amonio).

Es muy importante estar atento ante posibles fallas de control e informarlas. Respecto al manejo, y pensando ya para la próxima campaña, planificarlo con la mayor diversidad posible, tanto en lo que se refiere a los herbicidas que se aplican, como a todas las demás practicas no químicas.

Fuente: Aapresid

El combate contra las malezas necesita aplicar una estrategia flexible

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

La incorporación de nuevas malezas resistentes a los sistemas agrícolas no pasa de moda. Desde la Red de conocimiento en Malezas Resistentes (REM), aseguran que ya se contabilizan 32 biotipos resistentes. Y lejos de encontrar un techo, la curva ascendente no termina de torcerse. “En la Argentina estamos a un ritmo de sumar entre tres y cuatro malezas resistentes por año”, advierte Martín Marzetti, gerente del programa que depende de Aapresid.

 

Se trata de una tendencia alarmante que se viene repitiendo por lo menos en los últimos cinco años y que claramente muestra un panorama bastante desalentador. “Estamos peor que hace un par de años y es un problema que no está para nada solucionado”, agrega el especialista, quien afirma que el actual escenario es fruto de los efectos residuales del sistema productivo que dominó la última década. “Es como si fuera la inflación, depende también de lo que hiciste en el pasado”, grafica.

El Yuyo colorado (Amaranthus hybridus) aparece como la principal problemática y no para de crecer en superficie. Inicialmente su foco se encontraba en el sur de Córdoba, pero ahora se ha ampliado a toda la zona núcleo y el norte del país, incluso incipientemente en el Sur, ocupando más de 13 millones de hectáreas. Pero no está solo. A su lado se encuentran también las gramíneas, el segundo grupo de malezas en importancia y que actualmente deben ser incluidas en el manejo de cualquier lote. Sorgo de Alepo (Sorghum halepense), Capín (Echinochloa colona), Pata de gallina (Eleusine indica) y Raigrás (Lolium multiflorum) son algunos de sus principales exponentes.

Ninguna de estas malezas es inmanejable y todas tienen una solución química. “El productor se ve obligado a sumar un nuevo herbicida, a implementar otra estrategia de cultivo, a modificar la fecha de siembra. Toda una serie de prácticas que conllevan a una pérdida de rendimiento o un mayor nivel de gasto”, explica.

Sin embargo, no hay un promedio o una cifra que sintetice cuánto se pierde por esta problemática. “Sería muy difícil porque existen muchas variables. Depende de la zona, del lote, del nivel de infestación”, sintetiza Marzetti. En cambio, sí se puede poner en números el gasto en herbicidas que significa el combate a las múltiples resistencias, un dato que golpea de forma directa en el bolsillo de los productores: “Hace diez años el gasto promedio por hectárea para un lote de soja estaba entre 30 y 40 dólares, mientras que hoy está entre 80 y 100”.

El experto reconoce que hay muchas novedades dentro de la paleta de herbicidas pero ninguna es disruptiva como pudo haber sido el glifosato en su momento. “Hay que aprovecharlas sabiendo que no hay ningún producto revolucionario con el que puedas descansar tranquilo. Eso no existe, ni va a existir”, reafirma. La clave entonces pasa por tomar a los fitosanitarios como una herramienta más dentro de un marco general que tenga como premisa un manejo diversificado y estratégico de los cultivos. Monitoreo sistemático, rotación de cultivos, una eficiente limpieza de la maquinaria durante la cosecha, ampliar la diversidad de herbicidas, incorporar cultivos de cobertura o tratar de hacer barbechos lo más cortos posibles (ver aparte), son algunas de las recomendaciones de Marzetti para tratar de mitigar los daños causados por las malezas. “Además hay que tener mucha presencia sobre el lote, lo que significa poner los pies sobre la tierra y tomar las decisiones en el momento adecuado”, argumenta.

En ese sentido, para el gerente de la REM se abre una luz de esperanza de cara al futuro ya que hay un notable cambio de predisposición por parte de los productores argentinos. “Hoy estamos rotando mejor que hace unos años, aunque todavía faltan incorporar más cultivos de invierno o de servicio. Pero además, se ha entendido que se trata de un problema grave cuya solución no radica en el uso exclusivo de herbicidas, sino más bien en hacer una agricultura más sustentable y con el menor impacto ambiental posible. “Hoy por hoy, el manejo de malezas debe tener en cuenta la demanda social por un menor uso de insumos. Ya no se puede hacer cualquier cosa con el solo fin de combatir una maleza. Siempre tenemos que tener como faro la inclusión de prácticas que sean más amigables con el medio ambiente”, concluye.

Fuente: La Nación

El raigrás ya ocupa el segundo puesto en el ranking de malezas problemáticas

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

Según datos de un relevamiento realizado en todas las regiones agrícolas CREA. En el primer lugar sigue el yuyo colorado.

El ranking CREA de malezas problemáticas –resistentes o tolerantes a herbicidas– fue encabezado en la campaña 2017/18 por el yuyo colorado. Pero en el segundo puesto se ubicó el raigrás.

“Las gramíneas problemáticas comenzaron a cobrar mayor importancia en función de la dinámica climática de la última campaña y por el mayor foco que pusieron los productores en el control de otras malezas”, explicó María Paolini, integrante del Proyecto Malezas CREA, durante un desayuno agrícola organizado esta semana en la sede porteña de la entidad.

Un 41% de los empresarios agrícolas consultados, en el marco de la encuesta SEA-CREA, indicó que en el ciclo anterior registró problemas con yuyo colorado resistente, mientras que un 29% y 28% mencionó inconvenientes con raigrás ychloris/ trichloris respectivamente.

En el NOA –donde surgieron los primeros casos de malezas problemáticas– la cantidad de empresas que tuvieron inconvenientes en 2017/18 fue del 62%, una cifra que se ubicó bastante por debajo de la registrada en la zona pampeana.

Un 92% de los empresarios agrícolas consultados en la zona Sur de Santa Fe manifestó experimentar dificultades para controlar malezas en la campaña pasada, mientras esa proporción fue del 84% en Mar y Sierras, del 80% en Oeste y Córdoba Norte, y del 79% en Norte de Buenos Aires y Sudeste (ver gráfico 1).

“La rama negra, que en el ciclo 2016/17 estaba en segundo lugar, este año pasó el sexto puesto en el ranking, lo que evidencia un proceso de aprendizaje para controlarla”, relató María.

Los costos de control en aquellos lotes que presentan situaciones de malezas problemáticas duplican a los desembolsos que se requieren en campos libres de ese inconveniente (gráfico 2). “Chaco Santiagueño es la región CREA que tiene, en promedio, los mayores costos de control de malezas, razón por la cual en la misma prosperó el uso de tecnologías de aplicación selectiva de herbicidas”, apuntó María.

El costo promedio de control de malezas en todas las regiones CREA (considerando insumos y labores) fue en 2017/18 de 55 u$s/ha en lotes sin presencia de especies problemáticas, mientras que en aquellos con inconvenientes fue de 76 u$s/ha.

Fuente: CREA

A malezas difíciles, soluciones simples

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Notas exclusivas

Cuáles son los conceptos clave en el manejo de malezas, cuáles las soluciones. Una colmada reunión de malezas demostró la preocupación de los productores por la problemática.

La Gira de Maleza Cero hizo parada en Funes, Santa Fe, como parte de una serie de reuniones técnicas de intercambio organizadas por Adama Argentina con técnicos, asesores y productores referentes de cada zona, enfrentados a un desafío común: las malezas resistentes. Un encuentro con colegas que ya  recorrió parte del norte argentino y la región núcleo y que siempre cuenta con un referente invitado, esta vez, el Ing. Ag. Marcelo Meztler.

En el Howard Johnson de Funes, Marcelo Valentín, CEO de Adama Argentina dio la bienvenida en una mañana fría y lluviosa a una sala, aún así, colmada.

“La tasa de crecimiento de la población a futuro será mayormente urbana y eso cambiará el escenario político, social y tecnológico. Habrá que producir un 25% más de alimentos por hectárea para satisfacer la demanda. Y Argentina está muy bien emplazada para responder. Los productos para protección de cultivos son vitales para el rendimiento. Sin ellos, la productividad caería a la mitad” afirmó.

Luego,  Jean Paul Alberio, Gerente de Marketing  de Adama, realizó una breve reseña sobre la empresa y sus alcances: “Somos una de las empresas con mayor cantidad de ingredientes activos en su paleta. Esto es muy importante considerando que no existe una solución mágica a nuestros problemas, como parecía serlo el glifosato”.

Sobre la iniciativa que los está llevando por todo el país, Alberio explicó que Maleza cero es un programa que nació hace 5 años para buscar soluciones a las problemáticas que estaban apareciendo en la “generación glifosato”. “Todas las malezas resistentes que empezaban a aparecer requerían generar conocimiento. Aquí englobamos todas nuestras acciones para su manejo”.

Modos de acción y estrategias de malezas. El referente invitado, Marcelo Metzler, Malezólogo de INTA Paraná reflexionó: “En los últimos 28 años no se han desarrollado nuevos mecanismos de acción. Para que aparezcan nuevos tendremos que esperar algunos años. Mientras tanto, se incrementa la tendencia a introducir tolerancia y resistencia a múltiples modos de acción de herbicidas en los cultivos”.

En su disertación quedó claro que rotar sitios de acción y no usar los mismos de un año a otro es un buen paso para ayudar en la prevención de la resistencia a largo plazo.

¿Porqué conocer el sitio de acción? Porque mezclar y combinar tecnología de control de malezas es más fácil si se conocen las reglas.

En el ambiente actual de la agricultura, donde múltiples factores pueden impactar en el resultado final, el término “sitio de acción” podría aparecer potencialmente en alguna discusión sobre control de malezas y uso de herbicidas. 

Pero aún sí no es un tema acalorado de conversación entre los productores, un entendimiento básico de la ciencia detrás de esto es algo que todos deberían contar en su “caja de herramientas”. El primer paso es entender que hay una diferencia entre el modo de acción de un herbicida y el sitio de acción, en tanto no son términos intercambiables.

Toda maleza tiene una o dos debilidades, y los herbicidas de distinto espectro apuntan a distintas partes para control de la planta. Conocer el alcance que el herbicida trae consigo puede ayudar a evitar la resistencia.

El modo de acción es la secuencia de eventos sobre los que el herbicida trabaja, apuntando a un particular proceso bioquímico de la planta (como la fotosíntesis), lo que luego le causa daño o muerte. El sitio de acción describe los sitios bioquímicos específicos dentro de una planta que el herbicida afecta directamente, lo cual luego impacta negativamente en el crecimiento y desarrollo de la planta. 

A ocuparse de los barbechos. El barbecho constituye una etapa crítica para la implantación correcta y el posterior desarrollo del cultivo. La clave es que el cultivo nazca limpio y así continúe.

En ese sentido se expresó Juan Pablo Cristófalo, del Departamento Técnico de Adama en la zona de Santa Fe y Entre Ríos, quien planteó las soluciones de Adama para las distintas problemáticas de malezas.

La eficiencia de control de malezas en el barbecho químico tiene incidencia en el manejo del cultivo y en las infestaciones futuras de las especies que toleran o resisten herbicidas; ante resultados desfavorables, los  rebrotes afectarán con su competencia temprana a los cultivos, serán difíciles de controlar en post-emergencia y  generarán  las semillas que mantendrán el problema en la próxima campaña. 

Nuevos lanzamientos. La Gira coincide con el lanzamiento de Mayoral, un producto probado en el norte de nuestro país en caña, y ahora con excelentes resultados en barbecho a soja y Tailwind, una nueva mezcla de Adama para el control de malezas.

Mayoral es el nuevo herbicida Advanced con acción preemergente y efecto residual para Rama negra y Raigrás en barbechos a soja. Posee un excelente control en malezas de difícil manejo, asegurando un período prolongado de más de 100 días sin competencia.

Tailwind es una formulación Ready Mix  que asegura mayor simplicidad y eficacia, con excelente control de malezas difíciles como Amaranthus palmeri, A. hibridus y A. quitensis RR, Rama Negra y gramíneas.

Esta combinación única de premergentes de ADAMA, otorga un mayor período de protección de malezas, con excelente eficacia.

Una paleta para barbechos largos, cortos y medios disponible en el portfolio de herbicidas en soja completo y al que se puede acceder sencillamente con la nueva plataforma de Adama, “Tierra Digital”. Esta app cuenta con una base de datos de enfermedades y plagas y una serie de servicios para el productor en constante desarrollo. En tiempos de malezas difíciles, se requieren soluciones simples.

Para finalizar la jornada, Albano Aranguren, Gerente de   Desarrollo Técnico de Mercado, planteó una serie de escenarios productivos para que los presentes plantearan hipótesis de abordaje. La puesta en común dejó en claro que las estrategias de manejo ocupan una parte cada vez más importante en la tarea del productor.

Las próximas paradas de la Gira de Maleza Cero se anuncian para el 16 de agosto en General Pico. El 22, en ciudad de Córdoba y el 23, en Río Cuarto.

En todos los casos se requiere preinscripción ya que los cupos son limitados.

Mirá el Video de La Gira Maleza Cero en Funes.

 

Trigo, la sanidad ante todo

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

El trigo es un cultivo que cumple un rol fundamental en los planteos rotacionales agrícolas de la Argentina. Se estima para este año un incremento en la superficie sembrada debido a factores relacionados con el contexto climático, el margen bruto que arrojan los ejercicios y la buena relación insumo – producto. Hay que tener en cuenta que la creciente problemática de malezas, es otro factor adicional que empuja a los productores a incluir al trigo en las rotaciones, debido a la supresión de malezas que realiza esta especie durante su cultivo.

AUTORES
David MELION
UNIDADES
Bragado, E.E.A. Pergamino
PROYECTOS
Contribución al desarrollo del territorio agrícola ganadero del centro.

Para tener una buena expresión de su rinde hay que promover el uso de todas las tecnologías disponibles. Actualmente, el paquete tecnológico asociado al cultivo es de alto valor; desde la amplia oferta de genética disponible hasta las técnicas de manejo, incluida la fertilización y el manejo sanitario del cultivo. En la zona de influencia de Bragado, al igual que en otras zonas productivas, la tendencia a incrementar el uso de insumos para maximizar los resultados se vio favorecida. Los funguicidas, fitosanitarios para el control de enfermedades fúngicas, están incluidos dentro este paquete de insumos.

En relación al manejo sanitario del cultivo, las últimas campañas proponen un análisis particular. La oportunidad de aparición de las enfermedades se encuentra regulado por la interacción de las tres variables necesarias: un hospedante susceptible, la presencia de la enfermedad y las condiciones ambientales predisponentes.

Dentro de las enfermedades que afectan al trigo, la roya anaranjada (Puccinia triticina) y mancha amarilla (Drechslera tritici-repentis) son las más prevalentes, pero en las últimas dos campañas aparecieron la roya negra o del tallo (Puccinia graminis) y la roya amarilla o estriada (Puccinia striiformis). La ocurrencia de esta última, en Argentina solo había sido esporádica y estaba limitada a regiones con temperaturas medias más frías, como el Sudeste de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, la roya amarilla se ha extendido a regiones con temperaturas medias más altas, tomando carácter de epifitia y apareciendo como un serio problema en nuestra zona triguera. En la pasada campaña, debido a que la roya amarilla apareció en forma temprana y agresiva, los productores se vieron obligados a realizar aplicaciones adicionales de funguicidas en variedades susceptibles. El grado de incidencia y severidad de esta enfermedad está relacionado al comportamiento de cada variedad frente a la misma.

Un manejo adecuado arranca con la elección de una variedad que tenga buen comportamiento a una determinada enfermedad. Luego, la elección de la fecha de siembra y la fertilización determinan comportamientos diferentes frente a la misma adversidad. Por último, y como se mencionó anteriormente, se cuenta con el manejo químico a base de funguicidas y dentro de estos, los que se aplican sobre la semilla y los de uso foliar.

La elección de una variedad por su rendimiento hace que la sanidad de las mismas muchas veces no sea tenida en cuenta. En este aspecto, las pérdidas potenciales por enfermedades en materiales susceptibles, merecen que al momento de elegir la variedad a utilizar, se deba buscar un equilibrio entre las variables: rendimiento y perfil sanitario. Esta elección es considerada una herramienta de bajo costo ya que, la toma de decisión acertada define el impacto que pueden tener a futuro las enfermedades fúngicas sobre el rendimiento potencial del cultivo. Entre otras fuentes de información, se dispone de la RET, red de ensayos comparativos públicos y de libre acceso, coordinada por INASE en las distintas subregiones trigueras de nuestro país. Los datos pueden consultarse y descargarse en su página web: https://www.inase.gov.ar. Adicionalmente el INTA realiza ensayos en diferentes localidades y evalúa también el comportamiento de los distintos materiales.

El empleo de terápicos de semilla (curasemillas), es una práctica recomendada en trigo por los beneficios que otorga en las etapas de germinación y emergencia del cultivo. Son momentos donde la presencia de patógenos en la semilla y en el suelo puede afectar el normal desarrollo de las plántulas, generando en ellas, el inicio de la enfermedad que puede derivar en una planta debilitada o directamente en su muerte. En otros casos cuando la presencia de patógenos es externa a la semilla, el momento de germinación puede ser aprovechada para ingresar a la plántula y crecer así de manera sistémica dentro del tejido vegetal afectando etapas de crecimiento y desarrollo. Numerosos trabajos mencionan la ventaja de utilizar los curasemillas y lograr implantaciones con menor incidencia de mancha amarilla por ejemplo. Para roya amarilla, y para infecciones tempranas sobre plántulas, se recomienda mejorar la protección utilizando triticonazole, y adicionalmente, mezclarlo con alguna carboxamida o flutriafol como tratamiento preventivo en la semilla.

Una vez que avanza el ciclo del cultivo de trigo, para decidir el control químico foliar debemos seleccionar el funguicida a utilizar y el momento oportuno de aplicar el mismo. En relación al primer aspecto, existe actualmente una amplia gama de productos comerciales con distintos principios activos e incluso la combinación de ellos, con dos y hasta tres en un solo producto. Mayoritariamente los principios activos pertenecen al grupo de los triazoles y las estrobirulinas, y últimamente se incluye un grupo más nuevo, denominado carboxamidas. Todos son de amplio espectro, o sea, controlan un gran número de enfermedades fúngicas, y en cuanto a su modo de acción, algunos son curativos y otros preventivos. Cuando nos referimos al momento oportuno de aplicarlos, se hace necesario destacar la importancia del monitoreo de las enfermedades durante el ciclo de cultivo y la utilización de criterios de umbrales para la toma de decisión. Normalmente las aplicaciones de funguicidas se hacían cuando el trigo desplegaba su hoja bandera. Este criterio, de aplicar en función de la fenología del cultivo no es válido. Se recomienda recorrer y monitorear los cultivos cada 3 o 4 días en estadios tempranos. Tener presente que la roya amarilla aparece por manchones o rodales lo cual dificulta su detección. Es probable que en 2018, esta roya tenga características de epifitia nuevamente, debido al alto porcentaje de siembra de materiales susceptibles en primer medida y a las condiciones ambientales predisponentes en segundo orden de importancia. Las esporas de la enfermedad se trasladan grandes distancias con el viento. El umbral de acción se determinó en un 30% de incidencia o 1% de severidad.

Al estar atentos a la roya amarilla, o sea, si se realiza un monitoreo periódico y responsable de los lotes; la detección del resto de las enfermedades, sobre todo roya anaranjada se facilita. La distribución en el lote de esta última es más uniforme y su aparición permite ir planificando el control de manera menos precipitada. El umbral de acción es de 12 a 17% de incidencia, siendo menor este valor (5 a 10%) en variedades muy susceptibles.

En el marco de las buenas prácticas agrícolas, el control de las enfermedades debe contemplar todas las herramientas disponibles para lograr un buen resultado. Esto posibilitará, no sólo tener un cultivo más sano, sino también la oportunidad de lograr el objetivo, respetando al medio ambiente. Debe cumplirse la premisa de rotar los principios activos disponibles en el mercado, evitando la generación de resistencia por parte de los patógenos, como así también, promover la eficiencia y la eficacia de los tratamientos, realizando todos los controles pertinentes a una buena práctica de pulverización.

Por todo lo mencionado, es importante prender luces de alerta para evitar pérdidas de rendimiento. La correcta planificación y aplicación de todas las herramientas tecnológicas disponibles permiten disminuir los riesgos y aumentar las posibilidades de obtener los resultados esperados al momento de decidir la siembra de los cultivos.

REFERENCIAS
Áreas geográficas alcanzadas

Fuente | INTA Argentina

Alerta roja: Bromus catharticus (Cebadilla criolla)

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Alertas

Se confirmó la resistencia a glifosato en el sur de la Provincia de Buenos Aires.

 

Nombre científico

Bromus catharticus Vahl.

Nombre vulgar

“cebadilla criolla”

Familia botánica

Poaceae

Resistencia a

Glifosato

Año de denuncia

2018

Denunciante

Marcos Yanniccari (Chacra Experimental Integrada Barrow – CONICET)

Zona de difusión

Partido de Tres Arroyos (provincia de Buenos Aires)

Asesores

Alan Fjellerup – Natalia Ross

Antecedentes internacionales

No tiene

 

Crédito:Marcos Yanniccari

 

Crédito:Marcos Yanniccari

Crédito: https://bit.ly/2KJmIf5

 

Observaciones:

El mayor inconveniente que ocasiona esta especie es en barbecho y cultivos de trigo y cebada. Duplicando la dosis recomendada de glifosato se alcanzó un control de alrededor del 50% de las plantas. El factor de resistencia calculado rondó el valor de 4, es decir, en la población resistente es necesario cuadruplicar la dosis para alcanzar el mismo nivel de control que en una población susceptible.

Fuente | Aapresid

El desafío de “resistir” a las malezas resistentes

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

En la última década, la aparición de especies no deseadas que toleran a los herbicidas obliga a replantear qué sembrar y a volver a la labranza, la rotación y los cultivos de cobertura.

Desde hace aproximadamente una década, la agricultura en la Provincia de San Luis ha tenido que enfrentar un nuevo fenómeno que obliga a repensar la forma en que se hacen los cultivos: la aparición de malezas resistentes o tolerantes a los herbicidas. En la última campaña gruesa, la emergencia de estas especies se vio potenciada y constituye un desafío más para los productores locales a la hora de planificar sus siembras. ¿Cómo combatir las especies no deseadas si el control químico es insuficiente?

Entre las múltiples causas que los investigadores y analistas describen para explicar el fenómeno, hay una que aparece con frecuencia. La simplificación de los sistemas productivos que significó el cambio de la labranza del suelo por la siembra directa modificó radicalmente la agricultura, la hizo mucho más eficiente y económica pero trajo aparejado un efecto colateral: en muchos casos, el cuidado de los lotes se redujo a solamente a la aplicación de productos químicos.

Hay una cifra que explica claramente ese paradigma. Entre 1990 y 2008, más de 450.000 hectáreas de pastizales pampeanos semiáridos fueron reemplazados por cultivos, en su mayoría estivales y durante mucho tiempo sin la conciencia de la necesidad de las buenas prácticas agrícolas.

De un tiempo a esta parte, la realidad de los terrenos y las plantaciones obliga a hacer el proceso inverso. Una serie de estrategias que habían dejado de realizarse, reaparecen como un medicamento necesario para aliviar la expansión de los males del suelo. Entre ellas se destacan la rotación de cultivos, la cobertura y el regreso a la labranza tradicional en lugar de la difundida siembra directa.

Jorge Garay es uno de los investigadores que integra el grupo de Producción Agrícola del INTA San Luis, en el que se abocan específicamente al estudio de las malezas en la provincia y las diferentes formas de controlarlas. Con la información que recabó su equipo y los datos que aportaron asesores de diferentes partes de la geografía puntana, desde hace algunos años empezaron a percibir cómo aparecían especies que se rebelaban al ataque de los productos aplicados. En la mayoría de los casos comenzaron a notar pequeños manchones que teñían los cultivos, pero con el paso del tiempo se multiplicaron y se extendieron hasta tomar grandes porciones de la superficie sembrada.

En la provincia, aseguró el investigador, las especies más problemáticas son prácticamente las mismas que afectan al área productiva de Córdoba, Buenos Aries, Santa Fe y La Pampa. Sin dudas es el “yuyo colorado”, de nombre científico Amaranthus Palmieri, el gran enemigo de las cosechas en esta región por su gran velocidad de multiplicación.

“Este año hemos visto que se ha expandido por todos lados, algo que ya se avizoraba que podía suceder. Es una especie dioica, es decir que una planta tiene el pie masculino y otra la flor femenina. Por eso, cada ejemplar tiene la capacidad de producir hasta 500.000 semillas. Si no se toman los recaudos necesarios, un pequeño plantín al año siguiente puede tomar la mitad del lote”, explicó.

En la última campaña gruesa, las condiciones climáticas fueron bastante variables en las diferentes regiones productivas del territorio puntano. Una gran parte de los departamentos Pedernera y Vicente Dupuy estuvo marcada por temperaturas extremas, que pasaron de calores intensos a heladas tempranas, la caída de varios episodios de granizo y, fundamentalmente, una sequía muy pronunciada. Mientras que en otras zonas, como en los alrededores de la ciudad de San Luis y en el Valle del Conlara, los registros fueron similares pero mucho más leves.

Como es nativa de zonas muy cálidas y secas (es originaria de la región de Texas, en Estados Unidos, y se fue acondicionando a diferentes partes del mundo), al yuyo colorado le favorece que haya sequía, “porque ante la falta de humedad los cultivos no se desarrollan, pero la maleza sí. Está adaptada para crecer con temperaturas de hasta 45 grados centígrados, entonces tenemos poco rendimiento del maíz o la soja y el Amaranthus aprovecha a expandirse”, expuso Garay.

No sucede lo mismo con otras breñas que al igual que la mayoría de los cultivos requieren de humedad para crecer y desarrollarse.

Según un estudio del INTA de Tandil, el “yuyo colorado” fue la primera maleza declarada resistente a los herbicidas en Argentina, en 1996. La llegada de la soja tolerante al glifosato generalizó rápidamente su control y el biotipo dejó de ser un problema. Ahora con ese producto ya no alcanza y a la especie se le sumaron otra lista de malezas, como rama negra, cortadera chica, flor de Santa Lucía, roseta, gramilla resistente, pata de ganso y sorgo de Alepo, entre otras.

La Red de Conocimiento en Malezas Resistentes (REM) publicó datos sobre que durante 2017 hubo en San Luis al menos 791.691 hectáreas afectadas por yuyo colorado, la gramilla resistente (Chlorideas) y el sorgo de Alepo (Sorghum halepense) y afirma que el 80% del área agrícola provincial fue tomada por esas tres clases. La investigación no incluyó a la rama negra (Conyza spp.) porque estiman que su expansión se encuentra en torno al 100% del territorio nacional y es la más abundante y problemática. Pero sí suma a otras tres especies nocivas: Echinochloa colona (capín), Eleusine indica (pie de gallina) y Lolium spp (raigrás), aunque ninguna de las tres fue detectada en la provincia de San Luis.

El estudio está realizado con una metodología que recaba información de todo el país y calcula el porcentaje de los lotes sobre los que se aplicaron herbicidas o sobre los que se debería haber colocado. Así, registraron la información de 200 partidos y departamentos de las diez provincias argentinas con mayor superficie de agricultura extensiva (Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, San Luis, La Pampa y Buenos Aires), y se hizo a través de consultas a varios técnicos de cada uno de estos lugares. Al menos tres profesionales de cada distrito aportaron datos que luego se promediaron para obtener el porcentaje de la superficie agrícola afectada.

En el territorio argentino, el yuyo colorado está presente en más de 13 millones de hectáreas, lo que representa el 46% de la superficie que mapearon. Le siguen la gramilla con 8 millones de hectáreas, el sorgo de Alepo cubre algo más de 5 millones de hectáreas, al igual que el pie de gallina. En todas estas especies, Córdoba es la provincia con más terreno afectado.

El capín ocupa 4,5 millones de hectáreas en el país, y predomina en Santa Fe y Entre Ríos. Por último, el raigrás tiene influencia en dos millones, de las que un 75% pertenecen a Buenos Aires.

Hacia un manejo integral

Para Garay, uno de los motores que propulsó la aparición de malezas resistentes es la simplificación de la producción agropecuaria que se ha dado en la mayor parte del área agrícola puntana y de todo el país. “Se hace rotación de cultivos anuales sin incorporar pasturas, que son las que realmente aportan beneficio para el suelo y el sistema. Vivimos ante una demanda de rentabilidad constante y muchas veces hacemos soja sobre soja, de manera extrema, sin siquiera incorporar una gramínea como el maíz o el sorgo. Cuando ocurre esto, uno de los tantos problemas que trae aparejado es la gran presión que se ejerce sobre el sistema aplicando únicamente glifosato. Eso hace que haya poblaciones que empiezan a resistir ese herbicida y llega un momento en el que no les provoca ningún daño ni efecto”, explicó el agrónomo.

Por eso, en los últimos años cobró nuevamente valor el manejo integrado de malezas, una forma de incorporar buenas prácticas agrícolas que ayuden a retener la emergencia de las especies no deseadas, sin depender exclusivamente de la utilización de herbicidas. No son recetas mágicas y sus resultados se pueden apreciar recién en el mediano y largo plazo, pero en muchos ensayos y experiencias a lo largo y ancho del país, han demostrado una influencia potente en la reducción de las poblaciones problema. Entre las estrategias más comunes aparecen la rotación y la inclusión de cultivos de cobertura entre campaña y campaña.

Cuando en los campos predomina el monocultivo, los suelos padecen varias consecuencias que terminan por afectar su rendimiento. Al quedar desnudos en el período que hay entre una cosecha y la siguiente siembra, se incrementan los riesgos de voladuras y erosión.

Pero al mismo tiempo, los lotes pierden capacidad de filtrar y aprovechar el agua disponible, que empieza a colmar la napa, a ascender a la superficie y a escurrirse. En esa acción, se lleva consigo los pocos rastrojos que pueden existir, sedimentos muy ricos en materia orgánica, nitrógeno, fósforo y otros nutrientes esenciales para la producción agrícola.

Por lo tanto, una de las recomendaciones de los especialistas es alternar la especie sembrada en cada temporada, puesto que cada planta tiene requerimientos nutricionales diferentes y el suelo tiene más tiempo para recuperar aquello que ha perdido.

Pero también se vuelve necesario incorporar verdeos antes de levantar la cosecha, que funcionen como un escudo para el terreno ante el impacto de la lluvia o del viento, aporten raíces y rastrojos, y le den uso fructífero al agua que cae de las precipitaciones o la que está disponible en el perfil.

Entre esos y muchos otros beneficios que tienen los llamados cultivos de cobertura, también cumplen un rol importante en el control de malezas porque “compiten por los mismos factores que son escasos como el agua, la luz y los nutrientes”, explicó Garay.

Además, al generar hoja y materia verde, impiden que la luz ingrese hasta la profundidad del suelo y evita que las semillas de las especies no deseadas se desarrollen. “Por ejemplo, el centeno es un excelente cultivo de cobertura para el control de malezas de otoño, de invierno y de primavera. Nos está dando excelentes resultados con yuyo colorado y rama negra. Dentro del centeno hay diferentes variedades con distintos comportamientos, algunas tienen mejor eficacia que otras porque producen más materia seca, más biomasa. También realizamos pruebas con avena, triticale o cebada”, contó.

Otra de las grandes tendencias en el afán de combatir las malezas es el regreso a la labranza, una forma de preparar el terreno para la siembra que había quedado en el olvido ante las conveniencias que trajo la siembra directa. “Desde 1996, con la aparición de la soja resistente prácticamente no había más labranza. Pero ahora, como sucedió en Estados Unidos, vamos a tener que volver a hacer donde se pueda. Por supuesto que no vamos a poder incorporarla al sudoeste, donde los suelos son muy arenosos. Pero en los lugares donde no haya riesgos de voladuras y el suelo lo permita, tener la labranza va a ayudar a eliminar el banco de semillas del yuyo colorado”, dijo.

Es que al remover la tierra, las semillas quedan enterradas unos diez centímetros y ya no germinan porque su desarrollo es bueno en superficie pero no en profundidad.

Otra estrategia que está en prueba es el achicamiento en la distancia de surcos en maíz o soja, para hacer una especie de pantalla o paraguas que evite que ingrese la luz hacia el suelo, que es lo que necesita la maleza para crecer “Es la famosa señal luminosa que necesita esa semilla para romper dormición y germinar. Al achicar la lejanía entre los surcos al máximo que la sembradora lo permita, les quitamos esa luminosidad”, contó.

Además, el especialista aconsejó que la limpieza de las máquinas cosechadoras cuando entran y salen de los campos es fundamental para impedir que las especies se expandan por los establecimientos y las diferentes localidades. Cuando se cosechan los manchones de este tipo de malezas, las semillas quedan incorporadas y las máquinas las llevan por toda la región. “Esto ocurrió en la campaña de 2012, cuando el yuyo colorado se trasladó con los tractores hasta la provincia de Salta desde Córdoba, porque no se conocía bien y no se tomaban recaudos”, recordó el agrónomo.

Garay contó que para implementar nuevas estrategias realizan ensayos y prácticas en pequeñas superficies en la experimental y en establecimientos privados. Si los resultados son los esperados, publican los procedimientos y les aconsejan a los productores que también los prueben en sectores chicos de sus tierras hasta comprobar que son útiles para sus campos.

Pero más allá de las diferentes prácticas que los especialistas aconsejan a los productores, la aparición de cada vez más malezas resistentes pone de relieve la importancia del monitoreo, “una palabra que ha vuelto a ser clave en estos tiempos”, calificó el investigador.

“Hay que estar encima de los lotes haciendo monitoreo, que es lo que se dejó de hacer porque con la simplificación del uso del glifosato directamente por teléfono se pedía que se apliquen tantos litros y listo, no había problemas. Ahora antes, durante y después de la cosecha tenemos que estar sobre el terreno viendo qué especies hay y cuáles pueden generar algún inconveniente a la producción”, cerró.

Fuente | El Diario de la República

La Gira Maleza Cero ya comenzó

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Notas exclusivas

La Gira de Maleza Cero 2018 ya está en marcha. Referentes en materia de malezas y las Soluciones Adama para cada problemática llegarán a todos los puntos productivos.

 

Con el objetivo de simplificar la tarea de los productores, Adama y su programa Maleza Cero iniciaron un viaje a todas las regiones productivas. El eje a tratar en cada escala es el control de malezas en cereales y estrategias de barbecho a gruesa.

Sabido es que la soja RR combinada con el glifosato funcionó durante mucho tiempo, en nuestro país, como un sistema simple y efectivo en cuanto a costo para el manejo de malezas. En los 90s ninguna especie de maleza presentó un desafío contra este abordaje. Por casi 20 años, el uso continuado y generalizado de la misma estrategia produjo una alta presión de selección en la población de malezas dando lugar a especies resistentes a glifosato.

Las malezas nos ocupan. Conyza bonariensis fue la primera especie tolerante en emerger por el uso intensivo de glifosato. Esta maleza comenzó en el sur de las provincias de Córdoba y Santa Fe, y en el norte de Buenos Aires. Este proceso de colonización fue seguido por la retracción de los cultivos de invierno.  Luego, Conyza se expandió rápidamente al resto del país emergiendo en menos de cinco años, como la maleza más apuntada en Argentina.
Sorghum halepense aporta otro ejemplo interesante. La biotecnología RR se convirtió en la solución para controlar esta maleza progresiva en los 90s. Después de 15 años de control exitoso, apareció el primer individuo resistente a glifosato lo cual requería un nuevo acercamiento al manejo de malezas.

Amaranthus ha surgido como una de las más recientes malezas resistentes a glifosato y es un excelente ejemplo del rápido ritmo de colonización que pueden alcanzar las malezas una vez que se vuelven resistentes.

Según muestra el mapa elaborado por la REM Aapresid, el raigrás resistente a glifosato está presente en el sudeste de Córdoba, en el centro y sur de Santa Fe, prácticamente en todo Entre Ríos y Buenos Aires. En algunos departamentos se sumó la resistencia a ALS y algunos biotipos de resistencia a graminicidas en todo el sudeste de Buenos Aires. Además existe sospecha de raigrás resistente a graminicidas en el sur de Santa Fe, y en el norte de Buenos Aires, complejizando la situación.

Durante el barbecho, las malezas pueden consumir recursos (agua, nutrientes) reduciendo su disponibilidad para el cultivo; pero también pueden encontrar espacios para su multiplicación, crecimiento y persistencia dificultando el manejo posterior de esos lotes. Es por esto que la planificación del barbecho tiene influencia directa en la presencia y evolución de muchas malezas problemáticas.

La gira en busca de respuestas. El objetivo de cada jornada de capacitación e intercambio de la Gira Maleza Cero 2018 es entrar en contacto con referentes en la problemática de malezas, a la vez que acceder al portfolio de Soluciones de Adama.  

Ya fue el turno de Tres Arroyos, Mulén Tandil y Junín, con excelente convocatoria y la presencia de referentes como Ramón Gijón, Victor Juan y Marcelo Metzler.

Los próximos encuentros para el mes de Junio se anuncian para el 21 en Tucumán y el 27 en Salta. En Julio nos esperan Avia Terai (Chaco) el 12 y el 18 en Funes (Santa Fe).

San Miguel de Tucumán, Las Lajitas (Salta), América (Bs. As.), General Pico (La Pampa), Ciudad de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y Laboulaye (Córdoba), todos serán de la partida.

La entrada es libre y gratuita, sólo requiere preinscripción: http://gira.malezacero.com.ar/

ADAMA/ Maleza Cero

 

Una nueva solución asoma en el barbecho a soja

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Notas exclusivas

Mayoral, un producto eficazmente probado en el norte para el cultivo de caña, ha mostrado excelentes resultados en barbechos a soja.

 

“Mayoral es un herbicida de alta residualidad que estamos posicionando para barbechos largos de lotes que van a soja”, revela Juan Pablo Cristófalo, Responsable del Equipo Técnico de Mercado de Adama para la zona norte de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.

Esta incorporación tiene una restricción sobre la que el técnico hace especial hincapié: “La aplicación y su uso se dan entre los 60 días antes de la siembra de soja, no cronológicos. El día cero es la lluvia que incorpora el herbicida en el suelo, esperando desde allí 60 días hasta la siembra del cultivo de soja. También puede ser usado en barbechos medios con esa restricción. La dosis va a estar entre los 200 y 400 cc, todo dependiendo de momentos de aplicación, texturas de suelo y problemáticas en el lote en cuanto a malezas”.

Chau malezas invernales. En cuanto a su eficacia, Cristófalo explica que Mayoral es un herbicida que cubre la gran mayoría de todas las problemáticas de malezas, excepto las que ya tienen resistencia a ALS, aunque éstas son más propias de un período primavero – estival en el cual ya empezaría a restringirse el uso del producto, por la restricción antes mencionada.

Mayoral controla muy bien todo el espectro de malezas del periodo invernal, Conyza, Parietaria, Viola, Raigrás resistente a glifosato y el resto de las malezas acompañantes. “La verdad es que es un producto que va a cubrir toda la problemática del periodo invernal- refiere- Inclusive tiene muy buen control de raigrás resistente a glifosato no sólo pre, sino también post emergente. El uso que nosotros recomendamos es un raigrás que no esté más allá de un macollo, para tener un control eficiente y además que gran parte del herbicida pueda llegar al suelo para que se incorpore”.

Otra de las ventajas señaladas es que se trata de un producto de muy buena residualidad. “En el período invernal hablamos de 90 a 100 días”, precisa Cristófalo.

“Mayoral es un producto que va a estar en todas las regiones productivas, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y por supuesto, el norte”, adelanta el técnico.

 En el norte, también las gramíneas. “Fuimos nosotros los que empezamos a ver que era un muy buen producto para barbechos de cultivos extensivos. En el NOA y el NEA, Mayoral es un producto que se usa mucho en el cultivo en caña pero empezó también a mostrar excelentes resultados en barbechos de cultivos extensivos”, manifiesta Javier Honorato, Responsable del Equipo Técnico de Mercado de Adama para la zona.

“Aquí  su uso cambia en función de una fecha de siembra más tardía, nuestra ventaja es que podemos  tener un uso de Mayoral más largo en el tiempo que en zona núcleo. Si estamos sembrando la soja en diciembre, podemos aplicarlo en momentos en que en zona núcleo ya no se puede aplicar más por la restricción de los 60 días”, precisa Honorato.

Los ensayos han mostrado resultados muy buenos en el control de malezas el periodo invernal y en el norte del país se suman las malezas primavero- estivales, como en el complejo de gramíneas.

En caña, una solución exitosa.  Como en otros cultivos, las malezas compiten con las plantas de caña de azúcar por agua, luz y nutrientes, la plantación de caña de azúcar en un lote con infestación de malezas significa un grave inconveniente para cualquier establecimiento por lo cual, el control de malezas debe iniciarse desde que se ha decidido la plantación del cañaveral.

Sabiendo de lo importante de utilizar preemergentes para un mejor control de malezas en el cultivo de caña, Mayoral se presenta como una solución de manejo. Se trata de un herbicida residual preemergente que permite obtener un excelente control en malezas de difícil manejo, asegurando un período prolongado sin competencia, con la mejor relación de costo de control por día de aplicación.

Más alternativas para el productor. “Mayoral es un herbicida que, cumpliendo los límites de aplicación y los tiempos, te permite ir a una soja que tenga o no la tecnología STC, el productor tiene alternativas para elegir, sin estar atado a esta tecnología”, agrega Juan Pablo Cristófalo.

Una Solución Adama que, respaldada por las experiencias, anuncia un gran futuro para los productores de todo el país.

Más Info sobre Mayoral.

ADAMA/ Maleza Cero

 

Combatiendo malezas: distintos enfoques para cada zona en particular

Escrito por Florencia Sambito - Maleza Cero. Posteado en Novedades

El manejo de las malezas es actualmente uno de los mayores desafíos que enfrenta la agricultura. Mirá las herramientas disponibles para lograr un mejor control.
Por Agrofy News

En el marco del Congreso Argentino de Malezas 2018 tuvo lugar un panel moderado por el Ing. Agr. Daniel Tuesca, de la Universidad Nacional de Rosario, en el que distintos especialistas comentaron cómo evolucionó la problemática respecto al control en cada zona en particular.

CENTRO DE CÓRDOBA
Diego Ustarroz, del INTA Manfredi, comentó que en la región central de Córdoba en los últimos tres años comenzaron a tener afectaciones importantes de yuyo colorado. Frente a esto, la incorporación de trigo y cultivos de cobertura trajo muy buenos resultados para el control.

“Poniendo en la balanza fue más lo que aportó a las complicaciones que generó la incorporación de trigo en los planteos para combatir al yuyo colorado”, comentó Ustarroz al mismo tiempo que recomendó recortar los barbechos y rotar bien soja y maíz para poder rotar herbicidas.

SUR DE BUENOS AIRES
En tanto, Marcos Yanniccari, de la Chacra Experimental de Barrow y del CONICET, se refirió a las resistencias múltiples raigrás en la provincia de Buenos Aires, los mecanismos de resistencia y sus implicancias en el manejo.

“No se puede usar una única receta para los lotes que están afectados”, destacó Yanniccari y explicó la importancia de realizar mejores aplicaciones en barbecho: “Utilizar dosis, dentro del rango recomendado, en el nivel más alto y cuando la maleza se encuentra en el estadio más pequeño posible”.

Mirá la entrevista completa.